Trastorno del sentido del equilibrio, semejante al mareo, caracterizado por una sensación de inseguridad y miedo a precipitarse desde una altura‘.

Hoy hace exactamente dos años que en el foro de “catalunyafutbol.forogratis.es” apareció el siguiente comentario, colgado por un jugador del equipo contra el que el C.F. Gavà Mar había disputado (y perdido) el partido correspondiente a la 23ª Jornada de Liga en el grupo 13 de la Tercera categoría Territorial:

Hemos jugado muy mal y demasiado relajados, y se han comido 6. Ese ekipo no tiene nada de nada, yo creo ke tendrian ke pensar en retirarse porke aparte de no tener ni una ocasión, solo saben ke dar patadas y protestar. Bueno solo decir eso, ke para jugar contra gentuza asin mas vale tener la tarde libre. A mi no me gusta reirme de ningun ekipo pero eske este es penoso, hasta el arbitro se reia de ellos, iban perdiendo i tiraban la pelota fuera. El albitro nos decia “no lo entiendo, van perdiendo i asen eso”. Nosotros juguemos al cachondeo, cosa ke no hay ke haser, pero eske kon siete los hubieramos ganao de sobras. El Gava Mar es un club ke esta hecho para pasar el rato, porque todas las categorias estan igual, y ni el cesped hase ke haya gente buena jugando.

Dos años después, el mismo día, en el mismo foro, se pueden leer cosas como ésta:

  • “Están en una forma envidiable, si hubieran empezado la temporada así, serian candidatos claros al ascenso. El Gava Mar es un equipo muy superior y en casa más aun. Están que se salen, imparables.
  • Tenen un nivell de joc similar al dels liders. No tindran problemes per guanyar. Massa bon equip. Em pregunto que hagués passat si el Gavà Mar hagués estat a aquest nivell durant tota la temporada; no seria una bogeria dir que podrien anar liders.
  • Un equipo de los pies a la cabeza. Realmente sois muy buenos como equipo, y mejor como personas. Sinceramente, el baño de juego y actitud que el Gavà Mar nos ha propinado ha podido llegar a ser de escandalo, Lo que hemos legado a sufrir no está escrito. Sabíamos perfectamente que no iba a ser un partido plácido, pero macho! Lo hemos pasado fatal! Qué grande el Gavà Mar!!

Obviamente, ni aquel fatídico 26 de marzo de 2007 éramos -me incluyo, porque yo jugué ese partido- tan rematadamente torpes y penosos, ni hoy se nos han de subir los humos con tantos elogios, halagos y parabienes, porque sabido es que el ser humano tiende a la exageración emocional y metafórica, y que en el fútbol, más que el nivel o la calidad del juego, lo que cuentan son los resultados: si el balón entra o no entra. De modo que si el próximo sábado no logramos un marcador satisfactorio, las cañas se tornarán lanzas y de nuevo lloverán las críticas, la desconfianza, las descalificaciones  y las dudas. Recordad, además, que tras cada derrota –ninguna de ellas ignominiosa hasta la fecha- hemos tenido deserciones y súbitos abandonos, algunos de ellos extremadamente sensibles e inexplicables.

Por lo tanto, es preciso que tomemos conciencia de dónde estamos en este preciso instante, de dónde venimos y a dónde queremos ir, y actuar en consecuencia. No podemos permitirnos un sólo error más. Ya hemos cometido demasiados a lo largo de la temporada. Tolerancia cero. Que nada, ni nadie, nos amargue el merecido final de fiesta.

Digo todo esto porque podemos hacerlo. Lo mejor, y lo peor. Incluso en condiciones tan extremas y desfavorables como las actuales, continuamos dando la cara, arrimando el hombro, supliendo las cada vez más numerosas ausencias, tratando de no echar en falta a aquellos que ya no encuentran el momento adecuado para vestirse de corto –al menos con nosotros-… Y ganando. O lo que es lo mismo, dándonos a nosotros mismos una lección de orgullo y compromiso. Pero no podemos desfallecer, no podemos bajar la guardia ni un solo centímetro, porque el ‘crochet’ de izquierda del rival nos dejará sentados en la lona, preguntándonos que pasó con nuestros sueños. A estas alturas, cualquier descuido es mortal de necesidad.

La pasada semana tuvimos un elocuente ejemplo de lo que os digo: El martes, 17 de marzo, sólo hubo ocho jugadores entrenando. El jueves, llegamos a ser quince, pero de ellos, seis jugadores tenían planes o compromisos para el fin de semana. O sea, que no podían jugar. Todos sabíamos que el partido contra el Raig Ribetà íba a ser difícil y complicado, que jugaríamos ante un rival directo, potente, correoso y con sed de venganza por el protestado empate ‘in extremis’ logrado por Fran en la ida. Que tienen una hinchada incansable y ruidosa y que jugábamos en su campo… Que una victoria nos elevaría la moral, nos daría confianza y prestigio, y que la derrota podía sumirnos en un profundo e insondable pozo de reproches, excusas, justificaciones y lamentos. Pero nadie alteró sus planes, nadie sacrificó su merecido asueto por el equipo. Todos confiaron en los nueve que sí confirmaron su asistencia al encuentro con tres días de antelación -lo que no está exento de riesgos- y en que ya se apañaría el ‘mister’ para encontrar a los dos que faltaban.

Y lo logramos. Conseguimos completar un equipo más que digno, sufrimos ‘lo que no está escrito’ para no encajar una humillante derrota, primero, y para alzarnos con una merecida victoria, después, ante un equipo local que nos llevó al límite. Superamos cuantos contratiempos nos surgieron al paso (y no fueron pocos) y volvimos a Gavà exhaustos, deshechos, pero a la par satisfechos, pletóricos, con la moral por las nubes y con los tres puntos que nos han llevado, por primera vez en la historia de este club, a la sexta posición de la clasificación, con 53 goles a favor y 29 en contra, a sólo dos puntos del quinto puesto, nuestro inalcanzable y ambicioso objetivo para esta temporada.

Sin embargo, el martes, 24, a las 21,30 h. sólo siete jugadores se dignaron a aparecer por Can Tintoré, alguno de ellos aún convaleciente. Quizá los últimos resultados y los comentarios del foro os hayan hecho pensar que sois tan buenos que no necesitáis ni entrenar. Pero si no necesitáis entrenar, tampoco precisáis un entrenador… que, por cierto, no es sólo eso… y ya sabéis a qué me refiero.

Chicos, sólo nos quedan seis partidos. Cinco sábados y un domingo. Después, que cada uno haga lo que le parezca. Ya sabéis que  nuestros caminos se separarán definitivamente el 17 de mayo. Pero hasta entonces, no creo que sea mucho pedir que volváis a los entrenamientos, que necesitamos estar más unidos ahora que nunca, que vuestra presencia en el campo, en el banquillo o en la grada es más necesaria, si cabe, que al principio del campeonato. Vamos a despedir nuestra última temporada juntos con un final espectacular. Creo que nos lo merecemos todos, que nos lo hemos ganado a pulso, tanto los que hemos llegado hasta aquí tras años de sufrimiento, ilusión y desesperanza a partes iguales, como los que habéis llegado ahora, aportando vuestra calidad y entrega para ayudarnos a poner el broche de oro a un ciclo que ya vislumbra su final. No desfallezcamos ahora, que no se repitan los episodios de las últimas semanas. Nunca más once jugadores justos en un desplazamiento complicado, no permitamos nunca más que el Patronat d’Esports nos impida entrenar porque el escaso número de jugadores sobre el césped no justifica tener los focos encendidos una hora y media.

Hagamos un último esfuerzo, un postrer sacrificio, porque os garantizo que obtendréis una gran recompensa. Estas emociones jamás se olvidan. Durante toda vuestra vida, cuando penséis en el fútbol, recordaréis estos momentos: el partido en el que Maxi marcó cuando pasaban dos minutos del tiempo reglamentario, el cabezazo de Junior que nos metió en la final de la Copa del Baix Llobregat, el gol de Albertito que doblegó al hasta entonces invicto y todopoderoso Incresa, los gambeteos imposibles de Martín, la volea de Giovanni en la fría oscuridad de Olivella, el zapatazo de Mon ante el Sporting o los tres chicharros de Ruben Oliva dos años antes… ¿os imagináis si ganamos a los Monjos en su feudo y marca Vila?

Vale la pena intentarlo. Pero para eso, no bastan siete jugadores entrenando y once en la convocatoria. Quizás yo no sepa dirigir a un equipo, tome decisiones injustas y carezca de las más elemental formación para sentarme en un banquillo –aunque eso da igual, porque nunca me siento-. Pero ya no hay tiempo para cambiar, lo hecho, hecho está. Ahora es tiempo de apretar los dientes, alzar la frente y empujar. Todos juntos.

Estar tan altos en la clasificación, o en los comentarios del foro, no debería daros vértigo. Y si os lo da, no miréis hacia abajo. Sólo hacia arriba. Porque ese es nuestro lugar.

Vamos chicos, que podemos!