C.F. Gavà Mar  6 – 0  Casablanca F.C.

Ding, ding, doooonng… próxima estación:  Fenicia.

Semana clave para calibrar el auténtico potencial del equipo y poder fijar con racionalidad y desapasionamiento, nuestras aspiraciones reales para esta temporada.

Situación de partida:

Magnífico encuentro el disputado este sábado en Can Tintoré. Juego efectivo, brillante y vertical, defensa sólida y solvente y la moral por las nubes:

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Como consecuencia de este resultado se produce un triple empate circular a 32 puntos en la tercera posición de la tabla. El Santa Coloma, el Fenicia y el Gavà Mar, por este órden, acechan a la Peña Barcelonista Cinco Rosas, segundo clasificado con 34 puntos. De los tres equipos, el mejor goal-overage general lo tenemos nosotros, con 42 goles a favor y 19 en contra, un +23. Luego viene el Fenicia, con +18 (40-22) y cierra el Santa Coloma, +17 (42-25). Sin embargo, la clasificación se rige por el goal-average particular, y en éste se produce una situación cuanto menos peculiar: En la ida, el Santa Coloma venció al Fenicia por 6-3, el Fenicia nos venció a nosotros por 0-2 y nosotros al Santa Coloma por 4-3. De momento, ‘mandan’ estos últimos, supongo que por la mayor diferencia de goles entre los tres.

Esta semana, el lider, San Pancracio, descansa, luego no puntúa. Y la Peña se enfrenta al Casablanca, en el esperado derby santboià, cuyo partido de ida dejó algunas heridas abiertas y ciertas asperazas pendientes de limar. Cabe la posibilidad, pues, de que haya un nuevo cambio en la segunda posición de la tabla y alguno de los tres ‘terceros’ se encarame a puestos de promoción. En cualquier caso, de vencer al Fenicia, y con independencia de la clasificación provisional, nos situaríamos a cinco puntos del líder, al que recibiremos en Can Tintoré la siguiente semana, pudiendo entonces recortar la distancia a sólo dos puntos…

Pero todo eso pasa por ganar este domingo. Porque, en caso de derrota, y dado que no parece probable que el Santa Coloma ‘pinche’ en casa contra el Bético Esperanza, ni el Traus caiga contra el Eusebi Güell, también en su campo, podríamos sufrir un enorme descalabro, quizá el primero serio, en forma de pérdida de relevancia en la clasificación, y de autoestima, de confianza en el equipo y de hasta de moral. Caer a la sexta plaza, y ver alejarse en la distancia a equipos a los que hemos derrotado en la ida no es, precisamente, la mejor manera de recibir al San Pancracio, dentro de dos semanas.

Afrontamos, pues, dos semanas de extraordinaria presión, de aleteo de mariposas en el estómago y de nervios, muchos nervios, en los banquillos y en el campo. ¿Lo aguantaremos? Quien sabe. El año pasado no lo hicimos. Ni el anterior.

Los antecedentes

  • Domingo, 18 de junio de 2008, 19 horas, campo de césped de Cervelló. Final de la Copa del Baix Llobregat. Contra todo pronóstico, habíamos llegado a nuestra primera gran final, superando brillantemente a equipos más sólidos y experimentados, como la Peña Barcelonista de Sant Feliu (cuartos de final) o la Palma de Cervelló (semifinales). En la final nos aguardaba el Sant Andreu, recién ascendido a segunda territorial.  Sin embargo, el partido más importante del año fue un cúmulo de despropósitos que nos abocó al final más amargo, doloroso y decepcionante que yo recuerdo. Nuestro ariete, el jugador de referencia en la punta de ataque y máximo goleador, no se presentó. Nunca me creí su excusa, así que me abstengo de reproducirla. Tampoco lo hizo el único defensa suplente. Dos de los zagueros titulares se lesionaron apenas iniciada la segunda parte, uno de ellos ‘misteriosamente’, tras ser increpado con saña por los jugadores suplentes rivales. Al no tener defensas en el banquillo, hube de retrasar a dos mediocentros que hicieron aguas en la retaguardia. Sus sustitutos en la línea media tampoco dieron la talla. Uno se mareó a los cinco minutos de saltar al campo y se tuvo que retirar sin haber tocado un sólo balón. El otro fue incapaz de ‘seguir el brutal ritmo’ del partido y acabó perdido en la inmensidad del césped. Resultado: a falta de quince minutos para el final, ganábamos por 1-3. Eramos, virtualmente, los campeones. En el minuto 90, ya perdíamos por 4-3. Fuimos, en la realidad, los grandes derrotados.
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  • Domingo, 26 de abril de 2009, 17 horas, campo de fútbol municipal dels Monjos. Partido decisivo en el Grupo 10 de la Tercera categoría regional. Además, la victoria nos situaba terceros y nos daba el derecho a participar la Copa de Ràdio Vilafranca. Fletamos un autobús de 70 plazas, nos acompañaron familiares y amigos. La plantilla acudió al completo. Llegamos eufóricos: el rival nos teme. En la ída, perdimos por un miserable 0-1, a diez minutos del final, tras haber desperdiciado multitud de ocasiones infallables. Nuestra trayectoria es ejemplar, una segunda vuelta espectacular, con más de 40 goles a favor y apenas 3 en contra. Huele a vendetta. Podemos darle el ascenso directo a Les Cabanyes. Pero no. Gol en propia puerta en el minuto 5′: despejamos mal (hacia atrás) un rechace del portero y el balón se cuela por la escuadra. En el minuto 10′ nos quedamos con 10 jugadores por manotazo del central en la cara de un delantero, en una jugada absurda y sin riesgo para nuestra meta. En el minuto 15′ nos quedamos con 9, por la incontinencia verbal de un lateral, que insulta vehementemente a un rival en las narices del colegiado. Tiramos el partido por la borda en menos de 15 minutos. Acabamos derrotados por 4-1, borrados del campo por el ‘vendaval’ celeste. Un nuevo fracaso, que pasó factura.

Son sólo dos ejemplos de lo mal que hemos soportado la presión hasta la fecha. La pregunta del millón es… ¿tiene algo ahora este equipo que nos haga diferentes?

El lunes os lo cuento.