La delicada situación económica del país, afectada por una crisis sin precedentes, nos exige a todos un esfuerzo permanente, cuyo objetivo no es otro que identificar oportunidades de eficiencia y ahorro. Al mismo tiempo, la búsqueda continua de las mejores prácticas y los hábitos más eficientes en nuestros cometidos diarios nos debe permitir cambiar nuestra forma de trabajar y eliminar aquello que no sea imprescindible, simplificar procesos, e ir a lo esencial.

Mediante la utilización de la herramienta de monitorización de páginas web “Google Analytics” he observado que la mayor extensión y complejidad intelectual de las crónicas es inversamente proporcional al número de ’views’, visitas, lecturas y comentarios que reciben. Dicho de otro modo, cuanto más larga es la crónica, más complejas son las expresiones y más culto el lenguaje utilizado, menos aceptación tienen.

Este fenómeno podría deberse a dos causas: o bien el redactor de la crónica incurre en un cada vez más alarmante exceso de proselitismo literario, o bien el menguado coeficiente intelectual del lector medio le impide apreciar el contenido del ‘post’, y lo abandona antes de finalizar su lectura, sin formular entonces comentario alguno. O quizá se trata de una combinación de ambas.

La elaboración de las crónicas es una obligación que adquirí hace muchos años, con la única intención, entonces, de que sirvieran como elemento de identificación, dinamización y unidad del grupo. Con el tiempo, fueron evolucionando hasta convertirse en un signo de identidad del equipo amateur, un hecho diferenciador que nos singularizaba ante los demás equipos. Las crónicas no se limitaban a narrar los hechos acaecidos con ocasión de la disputa de un partido, sino que, además, trataban de incorporar vivencias, sentimientos, anécdotas, experiencias, valores, esperanzas y deseos. Coincidiendo con mi etapa de entrenador, también la utilicé para dar mi opinión sobre los encuentros, destacar hechos, actitudes o gestos, llamar la atención sobre determinas tendencias o inclinaciones, reprochar comportamientos, resaltar valores, contar emociones y ensalzar compromisos. Y, salvo una vez, siempre lo hicimos con educación, con respeto y elegancia hacia los equipos rivales, fuese cual fuese el resultado del partido.

Pero tal vez ha llegado el momento de replantearse también esta actividad.

Cuesta mucho tiempo, imaginación y esfuerzo redactar una crónica. Y, francamente, vistos los resultados, creo que no merece la pena malgastarlos de ese modo.

Así que, a partir de la fecha, estas crónicas, cuando las haya, se limitarán a reflejar el resultado del partido y, a lo sumo, resumirán en un máximo de 3 líneas y con un límite de 45 palabras, lo más destacado del encuentro. Ejemplo:

Santfeliuenc 1 – 2 Gavá Mar

“Victoria por la mínima en un partido que tuvimos dominado durante la mayor parte de la segunda mitad, pero que nos complicamos nosotros mismos en el tramo el final. No jugamos bien, pero también hay que saber ganar sufriendo. Tres puntos más y seguir sumando”.

Espero que con estos cambios, además de economizar en medios, tiempo y dedicación, logremos recuperar las visitas perdidas.

De todos modos, se admiten sugerencias.