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	<title>Amateur C.F. Gavà Mar</title>
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	<description>Club Fútbol Gavà Mar Amateur</description>
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		<title>La importancia de llamarse Ernesto</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 10:17:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paco</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[C.F. Gavà Mar  2 &#8211; 1 Universitario de Deportes A.D.
&#8220;Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír&#8221; (George Orwell)
El sábado por la mañana, mi pequeño concursaba junto a otros 26 binomios en un social de obstáculos de su club, el Open Sports del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center"><span style="color: #800080">C.F. Gavà Mar</span>  2 &#8211; 1 <span style="color: #000080">Universitario de Deportes A.D.</span></h3>
<p style="text-align: justify">&#8220;<em>Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír</em>&#8221; (George Orwell)</p>
<p style="text-align: justify">El sábado por la mañana, mi pequeño concursaba junto a otros 26 binomios en un social de obstáculos de su club, el Open Sports del Prat. Le correspondió el número siete en el orden de salida, y tras un recorrido espléndido, marcó el mejor tiempo, 61 segundos, sin penalizaciones. Cuando ya sólo faltaban tres caballos por competir, seguía siendo el primer clasificado ‘provisional’, el virtual campeón. Decidió no despreparar a su poni, por si tenía que salir a pista para recibir los aplausos y dar la vuelta de honor. Acabó cuarto, fuera del podio, sin escarapela ni trofeo. Los tres últimos jinetes destrozaron su sueño. 51, 58 y 50 segundos, respectivamente. Me miró desde el guardarnés con carita de resignación, de decepción y desaliento. “-<em>Son caballos</em>-”, pensé en decirle. “-Con sólo dos trancos cubren la misma distancia que tu poni en nueve. Y ni siquiera tienen que saltar, ni recibirse de manos, la altura del vertical es insignificante para ellos, mientras que para ti, cada uno de esos 11 reparos es un auténtico desafío. Lo has hecho muy bien, hijo-”.</p>
<p style="text-align: justify">Pero preferí no decir nada. Hay que saber perder y acostumbrarse a hacerlo. Sin excusas, sin justificaciones ni pretextos, aunque los haya. Las reglas son las que son, y las conocemos todos. Es cierto que en una prueba oficial, los caballos no pueden competir contra los ponis. Tienen demasiada ventaja. Pero esto no era una prueba oficial, y las reglas son distintas. En un concurso social compiten todos contra todos, la dificultad la determina la altura del obstáculo, no la de la cruz del animal, y sólo ganan los más fuertes, los más rápidos, los más experimentados. Los mejores. Y hay que saber cuando uno es el mejor y cuando no lo es. Y aceptarlo. Aunque el ganador tenga 25 años y tú 10, o su caballo mida 2,20 metros y el tuyo 1,10.</p>
<p style="text-align: justify">El sábado por la tarde seguramente  merecimos perder. Y aprender de la derrota.</p>
<p style="text-align: justify"><span id="more-1227"></span></p>
<p style="text-align: justify">Durante muchos minutos, no fuimos mejores, ni siquiera iguales a nuestros rivales. No creamos ni una sóla ocasión de gol, no tiramos ni una sola vez a puerta, no llevamos la iniciativa, ni tuvimos el balón, ni le impusimos nuestro estilo de juego (aunque empiezo a preguntarme cual es) a un equipo que visitaba Can Tintoré con los efectivos justos, sin cambios, con sólo once puntos en su casillero y habiendo encajado tantos goles como hemos marcado nosotros. Durante muchos minutos, el local parecía vestir de crema y rojo, y el visitante de morado y blanco. Incapaces de generar peligro, de controlar el centro del campo y de solventar con seguridad las acciones en defensa, el Universitario de Deportes se adueñó del balón y merced a un juego mucho más técnico, vertical y elaborado que el nuestro, dispuso de hasta tres ocasiones de gol antes de convertir una falta diagonal, bien ejecutada y mejor definida, en su primer tanto. Durante más de 45 minutos fuimos un pelele en manos del rival, un juguete roto, un muñeco destripado, cojo y sin cabeza, incapaz de pensar, de mover el esférico con rapidez, precisión y sentido, de desbordar en el uno contra uno o de aprovechar las jugadas a balón parado, una carencia que empieza a convertirse en un auténtico problema. Un equipo vulgar, anodino, previsible y romo, sin imaginación, sin velocidad, sin alma.</p>
<p style="text-align: justify">Es probable que la alineación con la que el Gavà Mar saltó al campo el sábado no fuese la más adecuada. En el once inicial había algunos jugadores que aún no están a su mejor nivel, que todavía necesitan ganar en confianza y en seguridad. El rival no nos había puesto las cosas fáciles en el partido de ida. Allí vencimos por 0-2, merced a dos tantos bastante más afortunados que fruto del esfuerzo y del entendimiento colectivo. Éramos conscientes de que el Universitario es un buen equipo, duro y bien organizado, que tiene toque y clase, aunque siempre ande justo de personal, y de ahí su modesta situación en la tabla. Por lo tanto, seguramente éste no era el partido más idóneo para hacer experimentos, iniciar las rotaciones, ni dar entrada en la alineación, simultáneamente, a demasiados jugadores no habituales en los momentos más exigentes de cualquier contienda. Pero lo hicimos.</p>
<p style="text-align: justify">También deberíamos preguntarnos si somos todos conscientes de las condiciones físicas de nuestros jugadores, y si, en caso afirmativo, las tenemos en cuenta para decidir sobre su idoneidad para ocupar determinadas demarcaciones en función de las características de los rivales. No es la primera vez que digo que la altura y la corpulencia no son rasgos definidores de los integrantes del equipo amateur. La estatura media de la plantilla no llega a 1,70 mts, no hay más que ver que hemos adquirido más equipaciones de entreno de la talla M, que de la L y XL juntas. Y a alguno, aún le va grande.</p>
<p style="text-align: justify">Ser bajito y tacaño en tejido muscular no sería un problema si fuésemos un club de ajedrez o de tiro al plato. Pero resulta que jugamos al fútbol en tercera regional, la categoría en la que el contacto físico es más frecuente e intenso y se sanciona menos por los árbitros. Y entonces comienza a ser un inconveniente. Si además, tampoco somos rápidos y letales en nuestros movimientos, si el cuero circula lento y sin un criterio definido, dejando que el rival se nos acerque demasiado y nos lo dispute, el inconveniente aumenta de grado, y adquiere su máximo esplendor cuando, en lugar de uno o dos, son siete los jugadores de campo que no llegan al hombro de su adversario. Y entonces comenzamos a perder balones por arriba, a no llegar a los centros ni a los saques de esquina, a no rematar por uno o dos palmos, a no poder disputar los saques de puerta del rival o a tragarnos las faltas indirectas. Equilibrio y altura de miras, esa es la clave. Y no los tuvimos. Al menos, de inicio.</p>
<p style="text-align: justify">En la primera parte tampoco fuimos valientes. He oído más de una y más de dos veces al entrenador pedir a los delanteros que sean egoístas, que asuman riesgos, que intenten desbordar a su par, que se olviden de los pases absurdos, estériles y normalmente abocados al fracaso ante una defensa demasiado poblada, y le &#8216;peguen&#8217; a puerta en cuanto tengan la más mínima oportunidad. Que hagan de delanteros, carajo, que esa es su función, que marquen goles con esas botas carísimas que casi todos han personalizado ya, grabándoles su nombre en el borceguí o en la lengüeta. Pero no lo hicimos. Ni una sóla vez. La media tampoco anduvo fina. Los ‘morenos’ nos barrieron literalmente del medio campo. ¿Qué pasó? ¿Acaso nos intimidaron? ¿Nos engañaron? Lo cierto es que, al igual que ya ocurrió en Sant Feliu, el rival entraba por el centro del campo con la misma facilidad con la que un cuchillo incandescente  penetra en la mantequilla.</p>
<p style="text-align: justify">En la ineficacia más absoluta de la línea atacante y la extraordinaria fragilidad del centro residió, en gran parte, la imagen deplorable que ofrecimos en la primera parte.</p>
<p style="text-align: justify">En la segunda parte cambiaron las tornas. Entraron tres jugadores de refresco, Mon,  Campi y Julio, esta vez, y contra lo que suele ser habitual, desde el inicio, pues no había tiempo que perder, y pronto se vió que el equipo podía ir a más. Digo el equipo porque lo que no funcionó en la primera mitad no fueron tanto los individuos como el juego colectivo. Quiero pensar que el sacrificio, la inmolación invisible y sorda de los jugadores sustituidos y su contribución abnegada al desgaste del rival, cimentaron los pilares de la remontada. Porque también es cierto que el Universitario perdió el fuelle que exhibió en los primeros compases del encuentro y, sin cambios y por delante en el marcador, llevaba ya demasiados minutos culeando, remoloneando y perdiendo el tiempo del modo más abyecto, descarado y provocador que jamás he visto. Y acumulando tarjetas amarillas. Y así, obviamente, es más fácil pastorear a los puntas, eludir las acometidas de los medios y ganarle la espalda a los defensas. Y a ello nos aplicamos con denuendo y determinación. Con lo que no contábamos era con la parsimonia y desvergüenza de los jugadores rivales para dinamitar el ritmo de juego y convertir cada roce, cada contacto, en un parón de varios minutos, con teatro, juramentos en arameo, revolcón y lamentos a voz en grito incluidos, mientras aguardaban la llegada de su masajista -el Usain Bolt de Esplugues-, capaz de recorrer veinte metros en apenas siete minutos.</p>
<p style="text-align: justify">Marcó Aarón el 1-1 por la escuadra apenas iniciada la segunda parte, al ejecutar magistralmente un libre directo escoradito a la izquierda del marco del Universitario, propiciado por una peligrosa internada de Campi que fue abortada de forma antirreglamentaria. Creo que el meta la llegó a tocar, pero antes incluso de que la bola entrara, se veía claro que aquel obús no había quien lo parase. Fuerte, con parábola y efecto. Perfecto.</p>
<p style="text-align: justify">El gol nos permitió soñar con la victoria, aunque el rival siguió sin inmutarse. El empate les servía igual, de manera que  continuó obsequiándonos con lo más granado de su nutrido repertorio de exabruptos, pantomimas y esperpentos. Así que, uno tras otro, lograron desquiciarnos a todos, tornándonos, de respetables deportistas a individuos histéricos, gritones e irascibles, indignados sobretodo ante la aparente indolencia del colegiado, que permitió todas y cada una de sus farsas, toleró todos y cada uno de sus desplantes y asistió impertérrito a la escenificación de todas y cada una de sus comedias.</p>
<p style="text-align: justify">Y aquí fue donde dejamos de merecer perder, y empezamos a merecer ganar.</p>
<p style="text-align: justify">El eventual ‘pinchazo’ ante el Universitario de Deportes, la victoria posible, pero hasta entonces inmerecida, que se nos escapaba como el agua entre los dedos, nos alarmó a todos por igual. El banquillo se llenó de jugadores, suplentes, sustituidos y no convocados, de simpatizantes y empleados del campo. Nadie se quería marchar, todos necesitábamos estar cerca de alguien conocido para compartir aquella tensión. Todo el mundo dejó a un lado, momentáneamente, a sus demonios interiores para empujar con genio y rabia en la misma dirección. ‘<em>Entra, pelotita, entra, por tu madre…</em> ‘ Las gradas rugieron, como nunca las habíamos oído bramar. Se agitaron pompones, se oyeron bocinas, repicaron las palmas y decenas de gargantas llevaron al césped de Can Tintoré el aliento, el ánimo, la ilusión y la esperanza de otros tantos incondicionales seguidores. A pie de campo, las vibraciones y los sentimientos se percibian con tal fuerza, con tanta violencia, que resultaba incluso inquietante. La piel se te erizaba, empezando por la nuca, y tenías que respirar hondo para contener la emoción. El rival echó un balón fuera del campo, como de costumbre, pero antes de que el árbitro ordenara su sustitución, ya había vuelto: Martín y el Sr. Segura llevaban tiempo apostados estratégicamente en los laterales del terreno de juego, cada uno con un balón de recambio entre las manos, para impedir la más mínima pérdida de tiempo. Hasta los más escépticos y distantes se contagiaron del entusiasmo colectivo. De repente, nos sentimos un <strong>equipo</strong>. Un grupo de personas que lucha por una misma causa, por la consecución de un objetivo común, una meta que beneficia al grupo, aunque resulte indiferente a nivel individual. Una sola voz. Con nuestros defectos, nuestros errores, nuestras miserias y nuestras pequeñas e insignificantes desdichas, pero que, por una vez en la vida, están de acuerdo en una cosa: Vamos a ganar.</p>
<p>Y ganamos.</p>
<p style="text-align: justify">Pasaban ya cinco minutos del tiempo reglamentado –no del reglamentario- cuando Julito, el cartero, llamó por segunda vez a las puertas de la gloria. Ya lo hizo ante el Santa Coloma, en una jugada idéntica y en el mismo minuto, para certificar, también esta vez de un soberbio cabezazo y a la salida de un córner, que Dios existe, que la Justicia es ciega pero vé en la oscuridad, y que la mejor manera que alcanzar algo remoto es pelear sin descanso, sin concesiones y hasta la extenuación por conseguirlo. Y que, o ganamos como equipo, o perderemos como individuos.</p>
<p style="text-align: justify">Con el <strong>2-1</strong>, llegó el delirio. Creo que nadie había celebrado un gol con tanto sentimiento, con tanta ira contenida y tanta euforia desatada como celebramos el de Julito. Y lo hicimos sin saber que, a esa misma hora, un incidente inesperado nos daba el liderato. Provisional, precario, efímero y fugaz, inconsistente y quien sabe si inmerecido, pero…. <strong>somos líderes</strong>, chicos. Al menos durante seis días.</p>
<p style="text-align: justify">Las derrotas llegarán, eso es seguro. Deberemos asumirlas, dignamente, pero sin fatalismos, aprendiendo de sus enseñanzas y evitando que pongan en peligro la unidad y fortaleza del grupo. Porque eso es lo que nos hace realmente grandes.</p>
<p style="text-align: justify">Quizás, el próximo 15 de mayo, cuando el árbitro pite el final del partido que nos habrá enfrentado al Traus, a muchos de nosotros se nos quede la misma cara de desilusión, de angustia y desasosiego que se le quedó a mi hijo tras verse fuera del cajón en el último suspiro, pese a haber firmado una actuación soberbia, descomunal y sólo al alcance de los mejores, aunque no fuese la mejor. Puede que algunos incluso lloremos desconsoladamente por lo que pudo haber sido y no será, sabiendo, como sabremos entonces, que jamás tendremos otra oportunidad como esta para repetir la gesta.</p>
<p style="text-align: justify">Si eso pasa, sólo me gustaría deciros dos cosas: Que la vida es dura. Y que aún está en nuestras manos evitarlo.</p>
<p style="text-align: justify">Enhorabuena, Ernestos.<br />
_______________________________________________<br />
NdA: <em>&#8220;La importancia de llamarse Ernesto&#8221;,</em> es la última comedia que escribió Oscar Wilde, en 1895, cuyo título original en inglés es <em>&#8220;The Importance of Being Earnest&#8221;.</em> Su traducción literal al castellano sería <em>‘La importancia de ser <strong>serio</strong>’.</em> En inglés<em>, ‘Earnest’</em> tiene un doble sentido, que se pierde en la traducción, ya que el nombre <em>Ernest</em> y la palabra <em>&#8220;earnest&#8221;</em> (serio) suenan igual fonéticamente. En algunas traducciones el nombre del protagonista cambió para conservar el doble sentido pretendido por el autor, como en <em>‘La importancia de ser Severo’</em>, de Alfonso Reyes. En la versión en catalán, el título se tradujo por<em> &#8220;La importància de ser Frank&#8221;, </em>ya que<em> &#8220;franc&#8221;,</em> término ambíguo como la palabra <em>&#8220;franco&#8221; </em>en castellano, significa<em> &#8220;honesto&#8221; o &#8220;noble”.</em></p>
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		<title>Proyecto &#8216;Lean&#8217;</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Mar 2010 15:04:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paco</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[La delicada situación económica del país, afectada por una crisis sin precedentes, nos exige a todos un esfuerzo permanente, cuyo objetivo no es otro que identificar oportunidades de eficiencia y ahorro. Al mismo tiempo, la búsqueda continua de las mejores prácticas y los hábitos más eficientes en nuestros cometidos diarios nos debe permitir cambiar nuestra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La delicada situación económica del país, afectada por una crisis sin precedentes, nos exige a todos un esfuerzo permanente, cuyo objetivo no es otro que identificar oportunidades de eficiencia y ahorro. Al mismo tiempo, la búsqueda continua de las mejores prácticas y los hábitos más eficientes en nuestros cometidos diarios nos debe permitir cambiar nuestra forma de trabajar y eliminar aquello que no sea imprescindible, simplificar procesos, e ir a lo esencial.</p>
<p style="text-align: justify">Mediante la utilización de la herramienta de monitorización de páginas web “Google Analytics” he observado que la mayor extensión y complejidad intelectual de las crónicas es inversamente proporcional al número de ’views’, visitas, lecturas y comentarios que reciben. Dicho de otro modo, cuanto más larga es la crónica, más complejas son las expresiones y más culto el lenguaje utilizado, menos aceptación tienen.</p>
<p style="text-align: justify">Este fenómeno podría deberse a dos causas: o bien el redactor de la crónica incurre en un cada vez más alarmante exceso de proselitismo literario, o bien el menguado coeficiente intelectual del lector medio le impide apreciar el contenido del &#8216;post&#8217;, y lo abandona antes de finalizar su lectura, sin formular entonces comentario alguno. O quizá se trata de una combinación de ambas.</p>
<p style="text-align: justify">La elaboración de las crónicas es una obligación que adquirí hace muchos años, con la única intención, entonces, de que sirvieran como elemento de identificación, dinamización y unidad del grupo. Con el tiempo, fueron evolucionando hasta convertirse en un signo de identidad del equipo amateur, un hecho diferenciador que nos singularizaba ante los demás equipos. Las crónicas no se limitaban a narrar los hechos acaecidos con ocasión de la disputa de un partido, sino que, además, trataban de incorporar vivencias, sentimientos, anécdotas, experiencias, valores, esperanzas y deseos. Coincidiendo con mi etapa de entrenador, también la utilicé para dar mi opinión sobre los encuentros, destacar hechos, actitudes o gestos, llamar la atención sobre determinas tendencias o inclinaciones, reprochar comportamientos, resaltar valores, contar emociones y ensalzar compromisos. Y, salvo una vez, siempre lo hicimos con educación, con respeto y elegancia hacia los equipos rivales, fuese cual fuese el resultado del partido.</p>
<p style="text-align: justify">Pero tal vez ha llegado el momento de replantearse también esta actividad.</p>
<p style="text-align: justify">Cuesta mucho tiempo, imaginación y esfuerzo redactar una crónica. Y, francamente, vistos los resultados, creo que no merece la pena malgastarlos de ese modo.</p>
<p style="text-align: justify">Así que, a partir de la fecha, estas crónicas, cuando las haya, se limitarán a reflejar el resultado del partido y, a lo sumo, resumirán en un máximo de 3 líneas y con un límite de 45 palabras, lo más destacado del encuentro. Ejemplo:</p>
<p style="text-align: center"><strong>Santfeliuenc 1 – 2 Gavá Mar</strong></p>
<p style="text-align: justify"><em>&#8220;Victoria por la mínima en un partido que tuvimos dominado durante la mayor parte de la segunda mitad, pero que nos complicamos nosotros mismos en el tramo el final. No jugamos bien, pero también hay que saber ganar sufriendo. Tres puntos más y seguir sumando&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: justify">Espero que con estos cambios, además de economizar en medios, tiempo y dedicación, logremos recuperar las visitas perdidas.</p>
<p>De todos modos, se admiten sugerencias.</p>
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		<title>&#8220;¿Vamos a perder?&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 18:39:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paco</dc:creator>
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		<description><![CDATA[‘Porque no tenemos nada, queremos hacerlo todo’ (Julio Dittborn)
Santfeliuenc Associació CFA 1 &#8211; 2 C.F. Gavà Mar
Sufrir ganando. O ganar sufriendo. He aquí el dilema. Porque no es lo mismo. Ganar sufriendo evoca gesta, proeza heroica, blasones al viento tras la adversidad, invita a pensar en una hazaña epopéyica teñida de sufrimiento, de resignación y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>‘<em>Porque no tenemos nada, queremos hacerlo todo’</em> (Julio Dittborn)</p>
<h3 style="text-align: center"><span style="color: #800000">Santfeliuenc Associació CFA</span> 1 &#8211; 2 <span style="color: #800080">C.F. Gavà Mar</span></h3>
<p style="text-align: justify">Sufrir ganando. O ganar sufriendo. He aquí el dilema. Porque no es lo mismo. Ganar sufriendo evoca gesta, proeza heroica, blasones al viento tras la adversidad, invita a pensar en una hazaña epopéyica teñida de sufrimiento, de resignación y esfuerzo, en una contienda desequilibrada y atroz superada con fiereza y capacidad de aguante. Sufrir ganando se antoja innecesario, suena a incapacidad para controlar situaciones, equivale a complicarse la vida sin motivo aparente alguno, pese a contar con todas las circunstancias a tu favor. Suena a preludio de derrota, a negros nubarrones y peores presagios.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando, a diez minutos para el final del partido, Juanra aprovechó una cesión desde la izquierda para lograr, libre de marca, el segundo gol, la tensión hasta entonces contenida pareció evaporarse súbitamente del banquillo. Hubo bromas, abrazos y relajación, incluso alguna sonrisa, pues parecíamos tener sobrados motivos para el optimismo. Es cierto que, en líneas generales, no habíamos hecho un buen partido, que habíamos cometido demasiados fallos, numerosas imprecisiones y que pecamos de precipitación y falta de clarividencia para resolver en los momentos en que pudimos hacerlo. Pero también lo es que, tras aguantar estoicamente los arreones del Santfeliuenc en la primera parte, con la entrada de Eric, Héctor y Amado tras el descanso, el primero en punta y los otros dos en la medular, nos habíamos adueñado por completo de la iniciativa, y las ocasiones se sucedían sin tregua. En una de ellas, tras un pase en profundidad de un ayer abnegado y servicial Mon, Rubén ‘Chichas’ había superado al meta local por primera vez, ganándole limpiamente la espalda a la defensa contraria y batiendo al cancerbero por bajo. Poco después, el mismo jugador estrelló un balón en el palo, como preludio de lo que sería el segundo y definitivo tanto que sentenciaría la contienda.</p>
<p>Pero no.</p>
<p style="text-align: justify">Esta vez nos tocó sufrir. En parte porque, tras el segundo gol, bajamos la guardia un instante, apenas unos segundos, pero suficientes para que el rival perforase nuestra portería por primera vez en cinco partidos. Y eso duele. Y en parte, también, porque al colegiado se le fue la pinza tras un conato de incidente absurdo con el público, y a punto estuvo de liárnosla.</p>
<p style="text-align: justify">Los domingos son días raros. A Brenda Ann Spencer, Bob Geldorf y los &#8216;Boomtown Rats&#8217; no les gustaban los lunes. A mí no me gustan los domingos. Sólo los niños y los viejos juegan los domingos por la mañana. Unos a fútbol y los otros a la petanca. No se puede salir la víspera, porque hay que descansar, ni se puede beber alcohol, porque la resaca es muy mala compañera, sobretodo para despejar o rematar de cabeza, ni tampoco se puede tener sexo en exceso, porque al día siguiente te fallan las fuerzas en el último metro, como le ocurre a quien yo me sé. Hay que desayunar fuerte y al menos dos horas antes, para hacer la digestión, por lo que el despertador suena a las nueve o incluso a las ocho, si se tiene el mal vicio de ducharse y cepillarse los dientes antes de salir de casa. Suele hacer sol, que irrita las pupilas, achina las miradas, provoca arrugas faciales y da calor. En las proximidades de los campos de fútbol no hay aparcamiento, porque las calles están llenas de horteras y desocupados en chándal limpiando las alfombrillas del coche con la radio a toda ostia, abrillantando el salpicadero con la gamuza y el spray y sacudiendo las migas del bocata diario de los asientos delanteros. Los domingos hay que ir a misa, comprar el periódico y lavar el coche, las tres cosas que más me gustan de la vida en sociedad. Además no hay instalación deportiva que se precie en la que no se organice una sardinada, un pichinglis o un jipislabis ante una barbacoa de carbón rebosante de butifarras grasientas e irreconocibles pedazos de carne oscurecidos por el humo en cuanto despunta el buen tiempo. Y no hay cosa más triste que un domingo por la tarde, lánguido, hostil y sin amigos.</p>
<p style="text-align: justify"><span id="more-1217"></span></p>
<p style="text-align: justify">Este domingo, además de todo eso, teníamos bajas. Se caían de la lista Gonza López por lesión, Pablo por trabajo, Jordi y Campi por compromisos familiares y Beni y Guille por decisión técnica. La defensa se recompuso dando entrada a Aarón en su lateral izquierdo y a Uri en el centro de la defensa, mientras que Gonzalo Belmonte suplía a Pablo en la medular y Alberto y Sergio acompañaban a Mon en la línea atacante. Volvía a su puesto en el lateral derecho Tutu, mientras que Loren, Julio y Chichas repetían titularidad.</p>
<p style="text-align: justify">No sé si la hierba del municipal de Les Grases es demasiado alta, si la pelota era en realidad un balón de Nivea hábilmente jibarizado, o si las Adidas Predator han perdido el apellido y de paso, varios dientes, pero lo cierto es que no había visto nunca tantos resbalones, tanta imprecisión en la conducción, ni tantas agresiones el sufrido esférico en forma de aplastamiento conspicuo y traicionero. Tampoco anduvimos finos en los rechaces, y calculamos mal la parábola en caída del balón e incluso el bote, seguramente por una acción combinada de empanada mental, impericia, empajaramiento y viento en contra. El ataque tenía demasiadas dificultades para encontrar portería, y la zaga sufría en exceso con los balones largos. En medio, un determinante Chichas suplía su falta de centímetros con un derroche de inteligencia y picardía y, llegado el caso, prevaliéndose de su aparente fragilidad para situar estérilmente el balón en el borde del área local, porque de nada nos sirve forzar jugadas a balón parado si luego no sabemos ejecutarlas. Alberto pudo inaugurar el marcador mediada la primera parte, tras recibir un magnífico pase entre líneas, que acabó malogrando contra la valla exterior. No, ayer no fue su día.</p>
<p style="text-align: justify">La mayor presión del Santfeliuenc, merced a la recuperación de demasiados balones perdidos en el mediocampo, se canalizaba penetrando fácilmente por el centro, aprovechando un inesperado pasillo que, empero, fue obstaculizado una y otra vez por los laterales y en última instancia por un adelantado Toni. Tutu, en tres ocasiones y Aarón una cuarta evitaron, in extremis, la tragedia de ver a los centrales superados con facilidad, merced a largos y malintencionados pases al hueco. Sin pólvora en la delantera y con demasiadas concesiones atrás, nos fuimos al descanso asumiendo que los domingos no son nuestro mejor día.</p>
<p style="text-align: justify">En la segunda parte cambió por completo el decorado, los tiempos y las sensaciones. Se notó de inmediato la entrada de Eric en el ataque, dotando a la vanguardia de mayor solidez y peligrosidad y Héctor contribuyó a estabilizar la media y cerrar el corredor del centro del campo, que hasta ese momento ofrecía demasiadas facilidades a los centrocampistas rivales. Con el mayor control del balón aumentó en idéntica proporción la presión sobre la zaga rival, y tras varios avisos abortados erróneamente por el colegido, llegó el primer gol. Y con éste, la resistencia hasta entonces numantina de los jugadores locales, empezó a desmoronarse. Y en plena orgía atacante, Juanra, que acababa de saltar al césped con una generosa dosis de despiste, repitió la jugada que ya protagonizó frente al Casablanca aunque, en esta ocasión, llegó a impactar de primeras al balón y lo introdujo sin paliativos ni remilgos en la portería santfeliuenca. 0-2, el rival diezmado física y anímicamente, y doce minutos para el final. Asunto resuelto.</p>
<p>Pues no.</p>
<p style="text-align: justify">La relajación y el exceso de confianza juegan, en ocasiones, muy malas pasadas. Tan malas como la que propició, un minuto después, el gol de los locales. Un balón controlado en defensa que, en lugar de buscar el pase largo y fácil, se empeña en ser entregado al pie del mediocentro, quien no advierte la marca de su par y que acaba perdiendo en la frontal, donde un afortunado ariete reciba la ‘bola’ y empalma un fuerte disparo, centrado y ganando altura, aparentemente fácil de detener pero que, sea por el viento, sea por obra y gracia del espíritu santo, no logra ser desviado por Toni, pese a tocarlo, y acaba el fondo de nuestro marco.</p>
<p style="text-align: justify">Estábamos tan acostumbrados a no recibir goles -llevábamos cinco partidos sin encajar ninguno- que se nos quedó cara de sorpresa, como si el gol del adversario no formara ya parte de las reglas de este juego. Al rival le subió la adrenalina y apretó los dientes. Tenían diez minutos para el milagro. A nosotros nos entraron los temblores. De ir ganando con claridad, a acabar sufriendo… o peor aún. La tensión volvió a los banquillos –aunque bien es cierto que del banquillo local no se había ausentado ni un instante, no hay más que ver con qué desparpajo (por no decir otra cosa) se dirige el técnico a sus jugadores-, se sucedieron las faltas, los rifirrafes, las broncas, las protestas y los ‘<em>peroquépitaaaaaaaas</em>’ que como siempre, acabaron con el ‘mister’ liliblanco amarilleado. Pero también es verdad que el de negro abortó dos jugadas, ambas de Eric, por presunto fuera de juego que no lo era por varios metros, o centímetros, da igual, pero que le hubieran dejado en una situación franca de superioridad. Y en una de estas, un espectador, en su legítimo derecho a la sana crítica, como público respetable que es –y el calificativo no es baladí- y en el genuino ejercicio de su libertad de expresión, constitucionalmente reconocida, recriminó al colegiado vehementemente, de forma ostentosa y bien visible su escasa pericia y le reprochó, con la habitual y consentida dureza en estos casos, su errónea decisión. Y ahí se lió.</p>
<p style="text-align: justify">El fútbol regional, y sobretodo, la tercera categoría territorial, es fuente inagotable de anécdotas, de experiencias absurdas e inolvidables. Como nadie es profesional, ni los jugadores, ni los técnicos ni los árbitros, y ni siquiera los espectadores, pues no pagan para acceder al espectáculo, nadie se comporta como tal, de manera que ante cualquier situación, llamémosla inesperada, nos sale el cazurro fanfarrón y matasietes que todos llevamos dentro, ese atávico perdonavidas bravucón, pendenciero y baladrón cuyo perfil se asemeja más al del macarra afterhauars de polígono industrial que al de un respetable y sensato miembro de la comunidad de propietarios de su edificio.</p>
<p style="text-align: justify">El domingo nos tocó en suerte un colegiado que, siendo técnicamente correcto y aplicando el reglamento con bastante sentido común, suele estar más pendiente de lo que ocurre y lo que se dice en los banquillos y en la grada de lo que debiera. Así que, ante la descalificación espontánea del respetable, el colegiado paró el juego, se dirigió al espectador y lo instó a abandonar las instalaciones, a lo que este, obviamente se negó. Entonces reclamó la presencia del delegado de campo y, cual Undiano Mayenco o Esquinas Torres, le conminó a expulsar al espectador de su asiento (aunque estaba de pie), bajo la amenaza de suspender el partido e “irnos todos de aquí” si aquel individuo no se iba de allí. El delegado, azorado, trató de hacerle ver al árbitro que no tenía autoridad alguna sobre un espectador, a lo que el trencilla, fuera de sí, replicó: “<em>o se va de ahí, o echo al catorce</em>”, jugador que como bien sabía el colegiado, es el hijo del espectador contestón. Ante tamaño chantaje emocional, y, sobretodo, nuestras súplicas, el espectador hubo de claudicar en la defensa de sus derechos constitucionales y abandonar su posición, para solaz y regocijo del señor árbitro.</p>
<p style="text-align: justify">A partir de ese momento, nos temimos lo peor. “<em>Ahora estará caliente y a la que pueda, nos jode</em>” pensamos todos en voz alta, paseando agitados como fieras enjauladas alrededor de la menguada área técnica, rezando para que no hubiera ningún penalti dudoso en nuestra área. Y aún más cuando al interrogarlo con voz aflautada sobre el tiempo restante, el colegiado contestaba, con soberbia y desparpajo “<em>el que a mí me dé la gana</em>” y “<em>todo el que habéis perdido vosotros</em>”. Lo peor fue que nos pitó tres o cuatro faltas extraordinariamente peligrosas en el borde del área, afortunadamente sin consecuencias, aunque se las podía haber ahorrado, que Eric falló –no sé si debilitado por aquello, descentrado por esto, o simplemente porque si no falla una ocasión clara de gol no se va contento a casa- lo que pudo haber sido la sentencia del partido (el 1-3) en un mano a mano sólo ante el portero rival, y que en la última jugada, con el tiempo ya vencido hacía un buen rato, un golpe franco en contra en la misma línea de cal, el rival estrelló el balón en la cepa del poste derecho de la portería de un Toni, que no pudo hacer más que la estatua.</p>
<p style="text-align: justify">Entrada testimonial de Paco en el centro del campo, y pitido final, que devolvió la cordura, la sensatez y la serenidad de ánimos a todo el mundo, colegiado incluido, ante un resultado justo (de justo), pero justo (de Justicia).</p>
<p><strong>Epílogo</strong></p>
<p style="text-align: justify">Con la victoria del San Pancracio ante la Penya (2-1), los tres puntos obtenidos ante el Santfeliuenc Associació CFA nos colocan <strong>segundos en la clasificación general</strong>, con <strong>41 puntos</strong>, a dos del líder y firme candidato al ascenso, el San Pancracio (43) y a uno del tercer clasificado, la inquietante y peligrosa Penya Barcelonista Cinco Rosas (40). Y seguimos siendo el <strong>equipo menos goleado</strong> del grupo (20).</p>
<p style="text-align: justify">Una cosa más. Tras esta jornada, la número 20, hemos disputado ya dos terceras partes de la Liga. Aún nos quedan nueve partidos por jugar. A partir de este momento, todo partido es una final.</p>
<p style="text-align: justify">Si queremos mantener nuestras opciones hasta la última jornada, sea de lo que sea, no podemos desfallecer ahora. Los equipos de arriba, incluyendo al Santa Coloma y al Fenicia, están muy fuertes, y los de abajo comienzan a dar sorpresas. Además, en estos momentos, enfrentarse al Gavà Mar es un reto, un desafío, una motivación extraordinaria para cualquier equipo: El ascenso es ya cosa de tres o cuatro, no tienen nada que perder y mucho prestigio que ganar. Por eso, deberíamos posponer nuestros compromisos, al menos los soslayables, hasta la Semana Santa y evitar la práctica de deportes de riesgo que pongan en peligro vuestra disponibilidad para entrar en la alineación. La liga se ‘para’ el 28 de marzo tras el partido contra el Can Clota, y no se reanuda -para nosotros- hasta el 17 de abril, ante el Bético Esperanza. Luego viene la Penya…</p>
<p style="text-align: justify">Tenéis dos fines de semana, el 3 y 4, y el 10 y 11 de abril para solazaros y planificar calçotadas, salidas y viajes. Antes del parón tendremos que medirnos al Santa Coloma en su campo (domingo por la tarde) y a la Montserratina en casa. Y después, entre otros, al Eusebi, también en domingo y en la Colonia Güell para acabar la temporada ante el Traus en Can Tintoré.</p>
<p style="text-align: justify">La plantilla que tenemos actualmente es amplia, compensada y competitiva. Y a ella, a su esfuerzo y compromiso incuestionables se le debe en exclusiva el mérito y el honor de nuestra privilegiada posición. Pero sé por experiencia que con la llegada del buen tiempo, los fines de semana escasean, las actividades se multiplican y las tentaciones menudean. No estoy dispuesto a repetir el ‘fiasco’ de la pasada temporada, cuando la llegada del sol, la playa, los chiringuitos y las largas noches de fiesta arruinaron el trabajo y las ilusiones de todo el año. La liga se acaba el 15 de mayo. Sólo os tenéis que esforzar dos meses más para recoger el fruto de tanto sacrificio.</p>
<p style="text-align: justify">En otro caso, habría que incorporar nuevos jugadores –pocos- pero cuya calidad y responsabilidad nos garanticen los resultados deseados hasta el final de la competición. En las próximas semanas podremos evaluar el ‘estado’ de la plantilla de cara a los eventuales compromisos futuros y decidir si necesitamos refuerzos o no.</p>
<p style="text-align: justify">El domingo, al finalizar el encuentro ante el Santfeliuenc, ‘Pica’ y yo comentamos la inmensa fortuna que teníamos, todos, de poder estar viviendo este momento. Y de lo difícil que resultará que se repita. Por eso, porque no sabemos si volveremos a vivir algo parecido nunca más, y mucho menos, si lo haremos todos juntos, todos a una, como cuando gritamos el “¿vamos a perder?” antes de cada partido, os pido que lo disfrutéis, que lo miméis y os obliguéis a un esfuerzo adicional al que me consta que ya estáis haciendo.</p>
<p>Porque…. Ibiza nos espera. ¿O no?</p>
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		<title>Amit y los senos de la Reina</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Feb 2010 11:49:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paco</dc:creator>
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		<description><![CDATA[
Amit era un alto funcionario de la corte del Rey Akbar.
Hacía mucho tiempo que Amit estaba obsesionado con el deseo incontrolable de chupar los voluptuosos senos de la Reina hasta hartarse.
Por supuesto, nunca había podido hacerlo.
Un día reveló su deseo a Birbal, principal consejero y Abogado de la Corona, y le pidió que hiciese algo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-1213" src="http://amateur.cfgavamar.com/files/scoteex.jpg" alt="" width="400" height="298" /></p>
<p style="text-align: justify"><strong>Amit</strong> era un alto funcionario de la corte del Rey <strong>Akbar</strong>.</p>
<p style="text-align: justify">Hacía mucho tiempo que <strong>Amit</strong> estaba obsesionado con el deseo incontrolable de chupar los voluptuosos senos de la Reina hasta hartarse.</p>
<p style="text-align: justify">Por supuesto, nunca había podido hacerlo.</p>
<p style="text-align: justify">Un día reveló su deseo a <strong>Birbal</strong>, principal consejero y Abogado de la Corona, y le pidió que hiciese algo para ayudarlo.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>Birbal</strong>, después de mucho pensar, accedió, con la condición de que <strong>Amit</strong> le pagara mil monedas de oro.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>Amit</strong> aceptó el acuerdo.</p>
<p style="text-align: justify">Al día siguiente, <strong>Birbal</strong> preparó un líquido que causaba picazón y lo derramó en el sujetador de la Reina, mientras ésta tomaba un baño.</p>
<p style="text-align: justify">Pronto el escozor comenzó y fue aumentando en intensidad, dejando al Rey preocupado y a la Reina muy molesta.</p>
<p style="text-align: justify">Se hicieron consultas a los médicos y, ante la falta de respuesta de éstos, <strong>Birbal</strong> dijo que, a su entender, sólo una saliva especial, aplicada por cuatro horas, curaría el mal.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>Birbal</strong> también dijo que esa saliva tan especial podría ser encontrada en la boca de <strong>Amit</strong>.</p>
<p style="text-align: justify">El Rey <strong>Akbar</strong> se puso muy feliz y llamó a <strong>Amit</strong>, quien durante las cuatro horas siguientes, se cansó de chupar a voluntad los suculentos y deliciosos pezones de la Reina. Lamió, mordió, apretó y acarició, en fin, hizo todo lo que siempre había deseado.</p>
<p style="text-align: justify">Con su deseo ya plenamente realizado y su libido satisfecha, <strong>Amit</strong> se negó a pagarle a <strong>Birbal</strong> lo que habían convenido; además, se burló de él y se le rió en la cara.</p>
<p>Sabía que, naturalmente, <strong>Birbal</strong> nunca podría contar este hecho al Rey.</p>
<p style="text-align: justify">Pero <strong>Amit</strong> había subestimado al Abogado de la Corona, hombre de muchos recursos, como todos los de su profesión.</p>
<p style="text-align: justify">Al día siguiente, <strong>Birbal</strong> derramó el mismo líquido en los calzoncillos del Rey.</p>
<p style="text-align: justify">Nunca dejes de pagarle a tu Abogado&#8230;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Twenty</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Feb 2010 10:51:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paco</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[8165 FJM 2 &#8211; 0 San ‘Desgracio’
Esta es la crónica de una premonición y de un infortunio. La premonición la conocieron de primera mano los jugadores suplentes del Gavà Mar que el sábado se hacinaban  bajo la manta en el banquillo local, instantes antes de que comenzara el partido. El infortunio, en forma de desgraciada [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center"><span style="color: #800080">8165 FJM</span> 2 &#8211; 0 <span style="color: #333300">San ‘Desgracio’</span></h3>
<p style="text-align: justify">Esta es la crónica de una premonición y de un infortunio. La premonición la conocieron de primera mano los jugadores suplentes del <strong>Gavà Mar</strong> que el sábado se hacinaban  bajo la manta en el banquillo local, instantes antes de que comenzara el partido. El infortunio, en forma de desgraciada y desesperante derrota, lo vivieron los integrantes del equipo rival y líder del Grupo 13, el <strong>San Pancracio</strong>, que perdieron a su guardameta y encajaron el segundo gol en el peor momento posible, y en una acción tan inesperada y absurda como dolorosa. Que el fútbol es un deporte injusto y cruel, ya lo sabíamos todos. Pero es que, en ocasiones, el muy cabrón lo borda.</p>
<h3 style="text-align: center"><span style="color: #800080">C.F. Gavà Mar </span>2 – 0 <span style="color: #003300">San Pancracio</span></h3>
<p style="text-align: justify">Cuando yo era pequeño, las matrículas de los coches tenían una letra y seis números. La letra coincidía con la inicial de la Provincia en la que se registraba el vehículo (B, de Barcelona, M, de Madrid, S de Sevilla) y en caso de duplicidad con otra, a la menos relevante, geopolíticamente hablando, se le añadía una letra más (BU, de Burgos, MU, de Murcia, SE, de Segovia). Como el sistema era limitado, complejo y farragoso (sobretodo para los agentes de tráfico), pronto se adoptó otra modalidad más flexible e imaginativa, consistente en mantener la letra provincial, reducir el número de la matrícula a cuatro dígitos y añadirle dos letras más al final de la placa. Y así, el camión de mi padre pasó de ser un B-860088 a un B-8032-CK.</p>
<p style="text-align: justify">Un entretenimiento común -y muy formativo- para los escolares de mi época, era sumar los números de la matrícula de los vehículos con los que nos cruzábamos, yendo o viniendo del colegio. Se decía que encontrar un coche cuyos números de matrícula sumaran 20, era una señal, una premonición de buena suerte, algo así como hallar un trébol de 4 hojas, o pisar un excremento blandito, viscoso y turgente con el pie izquierdo. Y a ello nos aplicábamos con denuedo y entusiasmo cuando encontrábamos una hilera de vehículos detenidos ante un semáforo o aparcados junto a la acera. “<em>Ocho y siete, quince y seis… nada, otro… Uno y cuatro, cinco y nueve, catorce, y siete…. uyyy</em>”.</p>
<p style="text-align: justify">A veces, sin embargo, ocurría que no ocurría nada. Ni buena suerte, ni ostias. Por muchas matrículas sumando veinte que encontraras, la situación no experimentaba mejora alguna. Y entonces, antes de que el desánimo y el escepticismo se adueñara de nuestros cándidos, tiernos e ingenuos corazones, a algún iluminado se le ocurrió que en realidad, aquellas matrículas renuentes y caprichosas escondían un mensaje, un enigma: la buena suerte estaba reservada para aquella persona cuyas iniciales coincidiesen con las letras del final de la placa. Mmmm…. De manera que los efectos milagrosos y mejores augurios de la matricula B-9191-AF estaban reservados para Antonio Fernández, Arturo Fuencarral o Alba Figueras. Hombre, tenía su lógica… aunque siempre dudamos de si Pepe López era el afortunado destinatario de la buena ventura de una matrícula acabada en PL o debía encontrar una que lo hiciera en JL&#8230; Una manera como cualquiera otra de pasar el rato. Y la infancia.</p>
<p style="text-align: justify">El viernes, hacia las ocho de la tarde (las 20 horas en el reloj de mi coche), mientras conducía camino de casa pensando en lo que le diría a ‘Pica’ sobre los experimentos del entrenamiento del jueves, distraje un momento mi atención de las cuitas futboleras y la posé en un Nissan Micra de color rojo que me precedía desde hacía un ratito. Instintivamente sumé los números de la matrícula.. &#8216;<em>ocho y uno, nueve, y seis, quince y cinco… coño, <strong>veinte</strong>!</em> Y el afortunado? <strong>FJM</strong>. Francisco José Márquez.. <em>No puede ser</em>, me dije… &#8216;<em>ese soy yo</em>…&#8217;  El ‘Micra’ se mantuvo ante mí un par de kilómetros más, entre el puente sobre el río Llobregat y el Alcampo de Sant Boi, como para darme tiempo a asimilar la buena nueva.. y luego desapareció zigzagueando, esfumándose como alma que lleva el diablo entre el denso tráfico de la C-32.</p>
<p style="text-align: justify">La matrícula sumaba <strong>20</strong>, eran las <strong>20</strong> horas del viernes y yo estaba pensando en el partido que se disputaría el sábado, día <strong>20</strong>, a las <strong>20</strong> horas en Can Tintoré.. “<em>eso significa que ganaremos <strong>2-0</strong></em>”, me dije. Con un par.</p>
<p><span id="more-1203"></span></p>
<p style="text-align: justify">Visto el resultado del partido, y, sobretodo, la forma en la que se produjo, no tengo el más mínimo reparo en admitir que ‘el más allà’, por el que siento el más profundo de los respetos desde aquella cálida y estrellada noche en Can Torelló en la que la muerte vino a llevarse a este equipo –algunos aún recordaréis el intenso olor a azufre y a podrido momentos antes de que los jugadores comenzasen a marearse-, tuvo algo que ver en ese 2-0 que, de momento, deja al <strong>Club de Fútbol Gavà Mar</strong> como <strong>equipo menos goleado</strong> del grupo 13, el que menos partidos ha perdido (2) y a <strong>sólo dos puntos del ascenso directo a segunda regional</strong>.</p>
<p style="text-align: justify">Me cae bien el <strong>San Pancracio</strong>. A pesar de que mi vida deportiva quedó varada y enterrada para siempre en su campo, aquella aciaga tarde en la que me rompí los ligamentos del hombro derecho defendiendo una ‘honrosa’ derrota por 5-0, es un equipo sensato, cabal y extraordinariamente competitivo. Hasta el sábado, contábamos los enfrentamientos con el ‘Sanpa’ por derrotas. Mas siempre hubo palabras amables al acabar el encuentro, jamás advertí desprecio o acritud en sus consejos o en su actitud hacia nosotros. “<em>Habéis mejorado mucho desde el último partido</em>” –mentían piadosamente, acodados en la barra del bar, con cara de fingido asombro y contenida resignación, después de endosarnos una &#8216;manita&#8217; de goles en la ida y otra en la vuelta-. Yo sabía que faltaban a la verdad, incluso me preguntaba si esos ánimos no serían sino ladinos embustes, si sólo pretendían que no nos retirásemos para asegurarse la presencia de un equipo ‘<em>sparring</em>’ en el grupo, al que meterle muchos goles en caso de empate con los de arriba. Pero su situación en la media tabla tampoco sugería gloriosos anhelos, así que nos limitábamos a aceptar de buen grado sus palmaditas en el hombro, a justificar nuestra desastrosa línea defensiva y la sequía goleadora de nuestra torpe delantera, y, entre cerveza y cerveza, el mal humor y la frustración por la abultada derrota se iba disipando, como por ensalmo.</p>
<p>Pero esta vez, el escenario había cambiado.</p>
<p style="text-align: justify">El ‘San Pancracio’ llegaba a Can Tintoré como <strong>líder</strong> destacado, cuarenta puntos en 16 jornadas, <strong>trece victorias</strong>, un empate y sólo dos derrotas, máximo realizador con <strong>48</strong> tantos y equipo menos goleado, con <strong>18</strong> encajados. Un auténtico hueso, vaya. Sabíamos que se trataba de un equipo duro, veterano aunque renovado, y físicamente muy potente, con uno o dos jugadores de una calidad altísima, impropia de esta categoría y con una dirección técnica inteligente y buena conocedora del potencial de su gente.</p>
<p style="text-align: justify">Enfrente habría un <strong>Gavà Mar</strong> crecido, disciplinado y muy unido, quizá sin los destellos de calidad individual del año pasado, pero mucho más equilibrado, sólido y compacto como bloque, que no se escondería en los balones divididos ni se ahogaría en las estériles discusiones de antaño. Una bestia parda sedienta de sangre, que únicamente había encajado un gol más que su rival (19) y perdido el mismo número de encuentros (2), dispuesta a presionar sin tregua ni misericordia su enemigo, a dejarse la vida en el campo si era necesario, una máquina perfecta de matar, sin escrúpulos, sin remordimientos, y sin botiquín, que no lo necesitamos, pues nos curamos las heridas a lametones, con barro y saliva o con agua del grifo, según la intensidad de la hemorragia. Un equipo, en definitiva, que cerraría o abriría un ciclo, pues nuestra última derrota fue hace 16 jornadas, precisamente contra el San Pancracio, <strong>3-2</strong> en su campo, tras deshacer, con una soberbia bolea y a diez minutos del final, el empate a dos con el que habíamos igualado un partido que no merecimos ganar.</p>
<p style="text-align: justify">Martín, siempre tan perspicaz, me hizo ver durante la revisión rutinaria ante el colegiado otro detalle no menor: El San Pancracio vestía de LEGEA, y nosotros de GIVOVA. Teniendo en cuenta que la primera acaba de declararse en quiebra, la nueva ‘señal’ no podía ser más explícita&#8230;</p>
<p style="text-align: justify">Primero contra tercero, el segundo que no cede, las tres primeras posiciones que se aprietan, los nervios en el estómago y mucho público en la grada. Lo teníamos todo para brindar al numeroso respetable un espectáculo grandioso y epopéyico, digno de nuestra clase y altura de miras, de nuestras ambiciosas y respectivas aspiraciones. Sin embargo, el partido, valoraciones entusiastas y egocéntricas al margen, se puede resumir con una sóla palabra: un coñazo.</p>
<p style="text-align: justify">No, no fue un buen encuentro. Salvando algunas acciones puntuales del ariete visitante (el 23) que propiciaron otras tantas intervenciones de un inspirado Toni, la verdad es que los 95 minutos disputados el sábado en el municipal de Can Tintoré no pasarán a los anales del fútbol por la excelsa calidad de sus jugadas, la habilidad de los delanteros o la sobriedad de las defensas. Vamos, que no las estudiarán en los cursos de entrenadores, ni se las copiarán los ojeadores y estrategas del Chelsea. Más bien se recordarán por el protestado <strong>penalti</strong> que inauguró el marcador, la inoportuna lesión del portero visitante, que propició el segundo gol local y forzó su sustitución, y la postrera y escandalosa brecha en la ceja de Loren, que le obligó a abandonar el terreno de juego, camino de la ambulancia, faltando cinco minutos para el final, cuando ya habíamos agotado todos los cambios.</p>
<p style="text-align: justify">Intensidad sí hubo. Hasta el final. El Gavà Mar dio entrada a Uri en el lateral derecho para suplir la ausencia forzosa de Tutu, manteniendo inalterado el resto de la alineación ‘habitual’, con Toni de &#8216;chopo&#8217;, Loren y Gonzalo en el eje de la defensa, Jordi en la banda zurda, Chicha, Julio y Pablo en la medular, y Mon, Campi y Eric en vanguardia. No era ocasión propicia para inventos, de modo que el ‘mister’ reservó seis jugadores –Aarón, Gonza, Héctor, Amado, Alberto y Sergio, dos por linea- en el banco para corregir, si menester hubiera para ello, el rumbo del partido.</p>
<p style="text-align: justify">Las hostilidades se desencadenaron, como previsto, con el pitido del <em>trencilla</em>. Dos minutos después, ya sancionaba la primera falta. El rival era un equipo de los considerados ‘duros’, de jugadores físicos y de fuerte complexión, que durante el primer cuarto de hora apretó para enseñorearse del medio campo, sin conseguirlo. Hubo un mayor dominio de los verdiamarillos, pero sin el control y la profundidad pretendida. Mucho centrocampismo, fútbol de contacto, frecuentes balonazos al aire, algunas imprecisiones de los locales en el despeje y un par de tímidas llegadas por cada bando, definieron en buena medida la primera mitad de partido.</p>
<p style="text-align: justify">A diferencia de otros equipos, los jugadores del ‘Sanpa’ son muy considerados a la hora de mandar balones fuera del campo, seguramente porque el suyo está junto a la autopista y saben lo frustrante que resulta, y lo que cuesta (en balones) ir a buscarlos y que ya no estén. Tal vez por eso sus expeditivos rechaces mayormente consistían en estrellar el esférico contra las chapas de los laterales o enviarlos a la grada –lo que se agradece- permitiendo con ello a los técnicos y suplentes liliblancos (no se me ocurre otro adjetivo, porque &#8216;moradiblancos&#8217; suena peor) una más plácida y prolongada contemplación del noble arte balompédico.</p>
<p style="text-align: justify">Por alguna razón que desconozco, aunque la intuyo, terciadas ya las postrimerías del primer tiempo, al banquillo visitante le pareció que el árbitro estaba siendo muy permisivo con la parroquia local y muy severo con la visitante. Y empezó a<strong> protestar</strong>, al principio discretamente, pero luego de forma mucho más vehemente y escandalosa. Y como las protestas, al igual que los bostezos, son muy contagiosas, pronto se oyeron reproches, invectivas, puyazos e improperios dentro del campo, normalmente dirigidos al colegiado, que no hicieron sino mella en su estado anímico, comprometiendo (o poniendo en riesgo, líbreme Dios de afirmar otra cosa) su ecuanimidad y recto sentido de la imparcialidad, como por otra parte resulta comprensible. De todos modos, cabe aducir, en nuestra defensa, que suscribo las sabias y sosegadas palabras del señor colegiado al final del partido, en el sentido de que “<em>normalmente los banquillos ven las conductas susceptibles de sanción que el árbitro consiente al equipo rival, pero no ven las que le consiente a su propio equipo</em>”. Pues Amén.</p>
<p style="text-align: justify">Sea como fuere, tanto si el árbitro estaba ya hasta el gorro de las quejas, como si obró tras haber formado su íntima convicción respecto a lo sancionable de aquel lance –y lo cierto es que estaba muy cerca de la jugada-, a falta de <strong>cinco minutos</strong> para el descanso nos heló a todos la sangre en las venas pitando, sin vacilaciones, sin pensárselo dos veces, como debe ser un árbitro, ahí, aparentando seguridad aunque no la tenga, un <strong>penalti en contra del San Pancracio</strong>. A nosotros nos entró la angustia ceniza y pesimista por si lo fallábamos de nuevo, como el malogrado la semana pasada ante el Fenicia. A ellos les debió molestar más, eso seguro.</p>
<p style="text-align: justify">Nadie discutió si tras el disparo de nuestro delantero, el balón había golpeado en el <strong>brazo</strong> del defensor o no. Pareció existir consenso respecto a ese extremo y esa extremidad. Lo que se cuestionó, insistentemente, es si el defensor se encontraba <strong>dentro o fuera del área</strong> en el preciso instante en el que el balón impactó contra su apéndice corporal. Lamento que mi escasa agudeza visual, unido a la ausencia de mis lentes del cerca –nunca las llevo al campo por si me las incrustan en el rostro de un balonazo, (y bastante accidentado lo tengo ya)- no me permita ilustrar ahora a quienes se muestren ávidos de conocimientos respecto a ese pequeño y soslayable detalle. Que el delantero estaba fuera de área es una evidencia. Que el defensor estaba varios metros frente a él, es otra. Y que el árbitro estaba, casualmente (o no), por allí, en las inmediaciones, tampoco se discute. Y esto no es el Nou Camp, que conste. Que una parte del público chilló espontáneamente ‘penalti’, sin haber mediado incitación, estímulo ni provocación alguna por parte del banquillo local, y sin que ese grito, que emergió de decenas de gargantas al unísono, como una sola voz, supusiera la ejecución de un plan preconcebido, da que pensar, estando, como están los espectadores, en una posición sensiblemente elevada sobre los banquillos, lo que, en teoría les permite una mejor visión del terreno de juego. Pero como unos dicen que el defensor estaba “en la línea”, otros que “un metro fuera” y otros que “un metro dentro” del área, pues tampoco sirve para mucho elucubrar. Lo cierto es que, apaciguados los ánimos, <strong>Pablo</strong> ejecutó con mucha sangre fría la pena máxima, el portero se lanzó bien y a punto estuvo de tocar el cuero, y éste acabó alojado en el fondo de la portería visitante, haciendo subir el primer guarismo a un hasta ese momento aburrido marcador.</p>
<p style="text-align: justify">No hubo tiempo para más, porque, sin bajas ni expulsiones –fue un partido recio y viril, pero limpio- quedaban 45 minutos para enmendar entuertos y corregir errores, que los hubo.</p>
<p style="text-align: justify">La <strong>segunda parte</strong> se inició y trascurrió casi como la primera, si acaso con uno o dos puntos más de presión por parte del equipo visitante, que por momentos se hizo con la iniciativa del partido, y con una resistencia menos solvente y  algo más retrasada por parte del local, seguramente condicionada por el <strong>carrusel de cambios</strong> con el que, a razón de uno cada cinco minutos, nos obsequia el banquillo del Gavà Mar apenas se inician las segundas mitades de los encuentros, con el noble propósito, supongo, de dar minutos a jugadores que atesoran méritos suficientes como para saltar de inicio, aunque la manía de la Federación de no permitir alinear más que a once titulares nos obligue a posponer sus momentos de gloria; y, de paso, propiciar que el equipo que aclimate a tanta movida y vuelva a funcionar a pleno rendimiento cuanto antes, ya que por lo general, los cambios, sobretodo si reemplazas a medio equipo, suelen provocar una cierta y momentánea perturbación o desconcierto en el devenir del partido.</p>
<p style="text-align: justify">Y en esas estábamos, cuando, tras dos ocasiones más o menos claras del San Pancracio, una de ellas de muy bella factura, llegó la <strong>jugada desgraciada</strong> para los de Chus. Un balón manso, tontucio y con escasa o nula iniciativa, uno de esos balones abúlicos y sin gracia, a los que nadie mira ya, un balón limitadito e incapaz, al que seguramente echaban del colegio por no hacer los deberes ni saberse la lección, un balón, digo, flojo y procedente de un mal pase al que <strong>Sergio</strong> no llegó, estaba a punto de ser atrapado por el meta visitante, sin esfuerzo ni dificultad aparente alguna, cuando.. me acordé de la matrícula.</p>
<p style="text-align: justify">Debo confesar que no ví el <strong>gol</strong>. Yo ya estaba mirando hacia el otro lado, fiscalizando a los centrales y mediocentros, que debían ocupar posiciones y disponerse a rechazar el saque de puerta visitante, cuando oí el griterío del público. Me giré y ví al portero del ‘Sanpa’ tendido boca abajo en el suelo, inmóvil, y el balón entrando mansamente en su portería. Hasta el árbitro tuvo que acercarse para cerciorarse de que, efectivamente, el cuero había traspasado la línea de meta, antes de pitar y dar por válido el tanto. Por lo que luego supimos, en el instante en que se agachaba para recoger el balón, se le ‘cascó’ el <strong>menisco</strong> de la rodilla derecha, que al parecer ya tenía tocado. Y no pudo reaccionar. Imagino que al dolor físico  se le debió sumar el anímico, la angustia y la desesperación de no poder hacer nada por evitar la casi segura derrota de tu equipo. Pero es fútbol es lo que tiene, y quien se lo tome de otro modo se equivoca. Sacado a horcajadas por su compañeros, el meta visitante fue conducido a la enfermería del campo y de allí, en ambulancia, al hospital más cercano.</p>
<p style="text-align: justify">El inesperado revés desarboló anímicamente al San Pancracio. Al menos durante cinco o diez minutos, el tiempo necesario para recuperar la moral, tomar de nuevo la iniciativa del encuentro y tratar de poner cerco a la portería local. Pero cinco o diez minutos es <strong>demasiado</strong> tiempo cuando el final del encuentro estaba  tan cerca y el rival, que ya saboreaba la victoria, apretaba los dientes y se negaba a soltar la presa fácilmente. Hubo tensión, hubo nervios, volvieron los reproches y las protestas, hubo algarabía, cánticos y hasta una expulsión en la banda, hubo tiempo también -y desafortunadamente- para un par de lesiones en el bando local, y tras cinco minutos de prolongación, pude constatar con estupor e incredulidad que la premonición se había cumplido a pies juntillas: <strong>2-0</strong>.</p>
<p style="text-align: justify">Tiempo habrá, durante la semana, para reflexionar acerca del juego desplegado por el equipo, que no fue bueno, ni brillante, ni alegre y efectivo, como suele ser. Para seguir trabajando aquellos recursos, como los saques de falta o los fueras de banda, de los que aún no sabemos sacar ningún rendimiento. Y para pensar en quien sustituirá a Loren, a Gonzalo y a Pablo en la próxima alineación. Pero de momento, os invito a disfrutar de esa merecida y ya consolidada posición de privilegio en la tabla y del hito, impensable, de haber logrado, por primera vez en la historia, aparecer como el equipo <strong>menos goleado</strong> del grupo (19 tantos, por 20 del San Pancracio).</p>
<p style="text-align: justify">Ah, una cosa más. A partir de este momento os quiero ver sumando las matrículas de todos los coches con los que os crucéis. Y buscando una placa que, además de sumar veinte, termine con las iniciales JMP..</p>
<p>Aunque eso último va a ser más difícil… al menos por ahora ¿verdad?</p>
<p>Enhorabuena, bestias pardas.</p>
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		<title>Guatequeiros</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Feb 2010 18:25:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paco</dc:creator>
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		<description><![CDATA[
Cala de Bou, San Antonio (IB)
21 a 23 de mayo 2010
Precio cerrado (avión+hotel). Reserva en curso.
Ya me entendéis&#8230;
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-1196" src="http://amateur.cfgavamar.com/files/ib.jpg" alt="" width="440" height="315" /></p>
<p style="text-align: center">Cala de Bou, San Antonio (IB)<br />
<strong>21 a 23 de mayo 2010</strong><br />
Precio cerrado (avión+hotel). Reserva en curso.<br />
Ya me entendéis&#8230;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Socios</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Feb 2010 16:32:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paco</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El C.F. Gavà Mar es un equipo simpático y singular. De los que quedan muy pocos. Un equipo de records, de marcas y de logros históricos:


En la temporada 2006-2007, fuimos noticia de portada del Diario Sport en dos ocasiones. La primera de ellas para poner de manifiesto que, tras el empate de ‘Les Fonts de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El C.F. Gavà Mar es un equipo simpático y singular. De los que quedan muy pocos. Un equipo de records, de marcas y de logros históricos:</p>
<ul>
<li>
<div style="text-align: justify">En la temporada 2006-2007, fuimos noticia de portada del <strong>Diario Sport</strong> en dos ocasiones. La primera de ellas para poner de manifiesto que, tras el empate de ‘Les Fonts de Terrassa’ (1-1) en la Jornada 19, el C.F. Gavà Mar era el <strong>único equipo amateur</strong> de <strong>toda</strong> Catalunya que aún <strong>no había puntuado</strong>. Eso incluía a <span style="text-decoration: underline">todos</span> los equipos, desde la Preferente hasta la Tercera Categoría Territorial. O sea que de entre aproximadamente <strong>1.350</strong> clubes, el único con el marcador a cero éramos nosotros. <span style="color: #000000"> Qué grandes!</span></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify">Semanas más tarde, el <strong>Sport </strong>volvió a dedicarnos un lugar destacado en sus páginas, para reflejar el marcador con el que derrotamos al Moldavia F.C. (<strong>3-0</strong>, Jornada 24, con goles de Alvarito, Fran e Isra). La noticia tenía un encabezado perfectamente previsible “<strong><em>Primera victoria</em></strong>”…. en tres años!!.<span style="color: #ffffff"> </span></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify">En la temporada 2007-2008, el C.F. Gavà Mar alineó a <strong>familias enteras</strong> sobre el terreno de juego. Ningún otro equipo contaba con cuatro hermanos, además de un padre y su hijo, y tres primos hermanos en la misma alienación. Ya se sabe… la familia que juega unida… Esa ha sido una seña de identidad muy característica de este club: Desde los hermanos Hens (padre, hijo, tío y sobrino) a los Oliveira Siquiera, los Palacio Ramirez o los Zatorre Ballesteros, Fabricio y Yuri, Jorgito y Marcelo, Maxi y Pedro…<span style="color: #ffffff"> </span></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify">En la misma temporada, 2007-2008, el C.F. Gavà Mar fue el <strong>único equipo que derrotó</strong> al laureado campeón de aquel año, el Incresa. Dos goles de Alberto y uno de Beni (3-2) doblegaron al hasta entonces invicto dominador de la Liga, al que ningún otro equipo volvería a derrotar hasta el final.<span style="color: #ffffff"> </span></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify">También en la temporada 2007-2008, el numeroso público que acudía a presenciar los partidos que se disputaban en Can Tintoré se veían sorprendidos por la aparente incoherencia entre la letra de nuestro himno y los <strong>colores de la equipación</strong>. Y así, mientras por la megafonía del estadio sonaba aquello de “…<em>Gavà Mar, Gavá Mar, Gavamaaaaarr, <strong>el amarillo y el morado</strong> con orgullo lucirás</em>…”, los jugadores saltaban al campo vestidos de <strong>negro y lila</strong>. Y con las medias blancas. Toma harmonía!<span style="color: #ffffff"> </span></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify">En la temporada 2008-2009, el C.F. Gavà Mar fue el único equipo que logró <strong>derrotar al Olivella</strong> en su campo. Aquella fría, oscura y lluviosa tarde-noche de febrero, un equipo diezmado por las bajas y las lesiones, se impuso <strong>1-2</strong>, con goles de Beni y Giovanni y una actuación magistral de Gonzalo, Junior y Aarón en la zaga, y Vicenzo bajo los palos, al entonces segundo clasificado, que este año lidera con solvencia y autoridad el Grupo 10 de la Tercera Territorial.<span style="color: #ffffff"> </span></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify">Hasta donde mi conocimiento alcanza, el C.F. Gavà Mar es el único equipo de fútbol que ha <strong>ganado una prueba ‘oficial’ de atletismo</strong>. La gesta la lograron Mon, Alberto, Tomás y Mel en las <strong>XIX Olimpiadas</strong> celebradas en agosto de 2009 en Begues, al imponerse brillantemente en la carrera de relevos <strong>4&#215;400 metros</strong> a consumados especialistas de la distancia. Previamente, Mon había logrado un segundo puesto en su serie clasificatoria de los 100 mts. y Tommy un meritorio cuarto puesto en lanzamiento de martillo (30 mts.). En el mismo certámen, Alberto y Joui (Joel) lograron hacerse con el <strong>campeonato de Paddel</strong>, Toni se proclamó <strong>vencedor absoluto en la disciplina de futbolín</strong> y Paco llegó invicto a la <strong>final de ajedrez</strong>. Un equipo polivalente y versátil, se mire por donde se mire.<span style="color: #ffffff"> </span></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify">Tolerantes e integradores, nuestra camiseta la han vestido jugadores de todas las <strong>ideologías políticas</strong>, desde independentistas a republicanos, anarquistas, radicales de extrema izquierda, votantes de Berlusconi y conservadores recalcitrantes. Católicos practicantes, agnósticos y musulmanes nos hemos abrazado para celebrar un gol, aunque no para comer polvorones –contienen grasa de cerdo- y beber cava en Navidad, porque la fé es la fe. Algunos recordaréis un entreno en Can Torelló el que, al formar los equipos de 8 jugadores cada uno para disputar partidillos rápidos de 3 minutos (dos juegan y uno espera), se produjo una cierta algarabía en uno de ellos. “<em>Quítanos a este extranjero, no lo queremos con nosotros</em>”, decían los jugadores refiriéndose a&#8230; Beni, el único español que, por sorteo, había sido asignando a aquel grupo, formado por argentinos, brasileños, uruguayos y ecuatorianos.<span style="color: #ffffff"> </span></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify">El C.F. Gavà Mar es uno de los pocos equipos de su categoría que tiene –y mantiene- una <strong>página web propia</strong> razonablemente actualizada. Gracias a la iniciativa, el conocimiento y la dedicación de Dani Rodri, con el impulso y el apoyo de la directiva, pudimos hacer realidad un proyecto con el que no siquiera soñábamos. Y aquí sigue, vertebrando –o intentándolo- la vida social y deportiva del Club.<span style="color: #ffffff"> </span></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify">Y el C.F. Gavà Mar es el único equipo <strong>amateur de fútbol federado de Gavà</strong>, que compite en una de las cuatro categorías del fútbol territorial catalán. Desde la Tercera a Preferente, nadie, salvo nosotros, pasea con orgullo el nombre de la ciudad bordado en su camiseta.</div>
</li>
</ul>
<p style="text-align: left">¿Necesitas más razones para hacerte socio?</p>
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		<title>Hoy hay entreno</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Feb 2010 09:50:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paco</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hoy jueves, 11 de febrero de 2010, a las 21,30 h. en las instalaciones deportivas de Can Tintoré, los integrantes de la plantilla del equipo amateur del C.F. Gavà Mar se entrenarán, como de costumbre, en el horario habitual.
¿Entendido?
Es por si algún listo me viene con el cuento de que se dijo que como este finde no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Hoy jueves, 11 de febrero de 2010, a las 21,30 h. en las instalaciones deportivas de Can Tintoré, los integrantes de la plantilla del equipo amateur del C.F. Gavà Mar se entrenarán, como de costumbre, en el horario habitual.</p>
<p style="text-align: justify">¿Entendido?</p>
<p style="text-align: justify">Es por si algún listo me viene con el cuento de que se dijo que como este <em>finde</em> no se jugaba, tampoco había entreno y bla, bla, bla&#8230; Pues ni hablar. Esta noche, como cada noche de cada puto jueves de la temporada, a pringar como cabrones -que es lo que sois- a joderse y a sudar, a correr, a hacer abdominales, a cantar la canción de la abeja Maya, a rebajar esas panzas guatequeiras y a ejercitarse en el noble arte del balompié. Igual hasta os cae una Course Navette. Quien algo quiere, algo le cuesta. O, como decía mi padre, &#8220;<em>sin dolor, no hay recompensa</em>&#8220;.</p>
<p style="text-align: justify">Y el que no se presente, pues ya sabe. Necesito dos &#8220;huecos&#8221; -dos fichas- para gente comprometida que pide paso.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Prueba superada</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Feb 2010 14:20:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paco</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Fenicia F.C.  0  -  1  C.F. Gavà Mar
Pues sí, lo tiene.
Lo mejor del partido del domingo es que fue un encuentro más, que debimos haber resuelto mucho antes. El 0-1 final es un resultado demasiado corto para lo que se vió sobre el césped del ‘Almeda Stadium’, y, sobretodo, es un marcador cruel, taimado y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center"><span style="color: #800000">Fenicia F.C</span>.  0  -  1  <span style="color: #800080">C.F. Gavà Mar</span></h3>
<p>Pues sí, lo tiene.</p>
<p style="text-align: justify">Lo mejor del partido del domingo es que fue un encuentro más, que debimos haber resuelto mucho antes. El 0-1 final es un resultado demasiado corto para lo que se vió sobre el césped del ‘Almeda Stadium’, y, sobretodo, es un marcador cruel, taimado y ladino con el sufrido banquillo, pues nos podíamos haber ahorrado perfectamente la desesperación, la tensión y los nervios de los últimos minutos en los que el rival subía en desbandada, buscando el gol del empate.</p>
<p style="text-align: justify">Una internada de Eric por banda derecha, ganando la línea de fondo y sirviendo atrás para que Héctor batiera en dos tiempos al meta local, mediada la primera parte, nos permitió sacudirnos la presión que nos estaba afectando desde el mismo momento en que el balón había comenzado a rodar. Mucho más imprecisos en los controles y en las entregas que en el partido contra el Casablanca, y demasiado alterados en las trifulcas y alharacas posteriores a las jugadas de contacto, tomamos la iniciativa del juego pero sin demasiada convicción, como si no nos lo acabásemos de creer, como si esperásemos más de un rival que parecía limitarse a defender su meta mientras -seguramente- hurdía un contragolpe letal e inesperado que nos borraría del campo. Y de tal guisa llegó la expulsión de nuestro lateral derecho, en una jugada que hay que leer varias veces en el acta arbitral para entenderla. Se resume así: el defensor agarra al delantero, quien le pega un codazo en la cara, por lo que defensor cae al suelo aturdido y desde allí le dice, textualmente, a su agresor “<em>qué cabrón eres</em>”. El árbitro, lo pita todo en unidad de acto: la falta del defensor (el agarrón), por lo que le saca tarjeta amarilla, luego la falta del delantero (el codazo) por lo que le saca la roja directa y lo expulsa, y luego el insulto del defensa, por lo que también lo expulsa, mostrándola la tarjeta roja directa. Además, nos sanciona con una peligrosísima falta directa en el balcón del área, que no transformó el equipo local por muy poco. Atónitos, retomamos el encuentro, diez contra diez, bajando a ‘Campi’ al lateral, impusimos paulatinamente nuestro juego, logramos el gol y a punto estuvimos de irnos a vestuarios con el partido resuelto, tras estrellar Eric un balón en la cepa del poste con el meta ya superado, al culminar sin acierto y por milímetros un ‘uno contra uno’ aparentemente sencillo.</p>
<p style="text-align: justify">La segunda parte tuvo más altibajos. El Fenicia se mostró más agresivo en su juego y preciso en los controles, y nos inquietó con una presión más intensa que durante la primera parte, que iba incrementando a medida que el colegiado sancionaba únicamente con faltas indirectas sus entradas y cargas, que a todas luces merecían una amonestación mayor en forma de tarjeta amarilla, aunque sólo fuese para evitar el progresivo calentamiento del partido. Por el contrario, a nosotros nos cosió a tarjetas por estupideces y chiquilladas tales como protestar o levantar ostentosamente los brazos ante sus cuestionables decisiones. Sea como fuere, logramos contrarrestar el dominio local con contragolpes que, empero, no supimos culminar con acierto, ya sea por precipitación a la hora de decidir si pasar o tirar, ya sea por falta de precisión en el contacto con el balón.</p>
<p style="text-align: justify">Volvimos a tener el partido en el bolsillo cuando el colegiado sancionó con un penalti algo riguroso, un derribo a Amado en el área pequeña del Fenicia, perpetrado justo en el momento en que se disponía a culminar, al alimón con Chichas, una meritoria internada de Sergio por banda izquierda. Pero Alberto lanzó mal la pena máxima, a las manos del portero local, y el partido volvió a ganar en intensidad y nervios, que se dispararon con la decisión del trencilla de prolongar <strong>siete</strong> minutos más el tiempo reglamentario. Con todo el Fenicia volcado en nuestra área para rematar las numerosas faltas laterales que nos señalaron, Gonzalo sacó un balón que ya se colaba por la escuadra y Toni vió la amarilla por ‘perder el tiempo’ en un saque de puerta en el que la delantera local cargó duramente contra él. Gritamos, chillamos y nos desesperamos en la banda. Pero el marcador ya no se movió. Final y <strong>tres puntos más</strong> que sumar al casillero, velando armas ante la visita del líder, el San Pancracio, al municipal de Can Tintoré de aquí a dos semanas.</p>
<p style="text-align: justify">Permitidme que concluya hoy con una pequeña joya rescatada de la hemeroteca. Se trata de la clasificación del Campeonato de Liga de Tercera Territorial, Grupo 13, de la temporada 2006-2007, tras disputarse la <strong>Jornada 17</strong>. La información está fecha el <strong>5 de febrero de 2007</strong>, hace exactamente tres años.</p>
<p style="text-align: justify">A ver quien encuentra las tres diferencias… O acaso hay más?</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-full wp-image-1179" src="http://amateur.cfgavamar.com/files/cl07-1.jpg" alt="" width="464" height="329" /></p>
<p style="text-align: justify"> </p>
]]></content:encoded>
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		<title>Under Pressure</title>
		<link>http://amateur.cfgavamar.com/2010/02/01/under-pressure/</link>
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		<pubDate>Mon, 01 Feb 2010 12:40:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>paco</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://amateur.cfgavamar.com/?p=1167</guid>
		<description><![CDATA[C.F. Gavà Mar  6 &#8211; 0  Casablanca F.C.
Ding, ding, doooonng… próxima estación:  Fenicia.
Semana clave para calibrar el auténtico potencial del equipo y poder fijar con racionalidad y desapasionamiento, nuestras aspiraciones reales para esta temporada.
Situación de partida:
Magnífico encuentro el disputado este sábado en Can Tintoré. Juego efectivo, brillante y vertical, defensa sólida y solvente y la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center"><span style="color: #800080">C.F. Gavà Mar</span>  6 &#8211; 0  <span style="color: #000080">Casablanca F.C.</span></h3>
<p style="text-align: left">Ding, ding, doooonng… próxima estación:  Fenicia.</p>
<p>Semana clave para calibrar el auténtico potencial del equipo y poder fijar con racionalidad y desapasionamiento, nuestras aspiraciones reales para esta temporada.</p>
<p><span style="text-decoration: underline">Situación de partida</span>:</p>
<p style="text-align: justify">Magnífico encuentro el disputado este sábado en Can Tintoré. Juego efectivo, brillante y vertical, defensa sólida y solvente y la moral por las nubes:</p>
<p style="text-align: center"><span style="color: #800080"><a href="http://amateur.cfgavamar.com/2010/02/01/under-pressure/"><em>Click here to view the embedded video.</em></a></span></p>
<p style="text-align: justify">Como consecuencia de este resultado se produce un <strong>triple empate</strong> circular a <strong>32 puntos</strong> en la tercera posición de la tabla. El Santa Coloma, el Fenicia y el Gavà Mar, por este órden, acechan a la Peña Barcelonista Cinco Rosas, segundo clasificado con <strong>34 puntos</strong>. De los tres equipos, el mejor <em>goal-overage</em> general lo tenemos nosotros, con <strong>42</strong> goles a favor y <strong>19</strong> en contra, un <strong>+23</strong>. Luego viene el <strong>Fenicia</strong>, con +18 (40-22) y cierra el <strong>Santa Coloma</strong>, +17 (42-25). Sin embargo, la clasificación se rige por el <em>goal-average</em> particular, y en éste se produce una situación cuanto menos peculiar: En la ida, el Santa Coloma venció al Fenicia por 6-3, el Fenicia nos venció a nosotros por 0-2 y nosotros al Santa Coloma por 4-3. De momento, ‘mandan’ estos últimos, supongo que por la mayor diferencia de goles entre los tres.</p>
<p style="text-align: justify">Esta semana, el lider, <strong>San Pancracio</strong>, descansa, luego no puntúa. Y la <strong>Peña</strong> se enfrenta al <strong>Casablanca</strong>, en el esperado derby santboià, cuyo partido de ida dejó algunas heridas abiertas y ciertas asperazas pendientes de limar. Cabe la posibilidad, pues, de que haya un nuevo cambio en la segunda posición de la tabla y alguno de los tres ‘terceros’ se encarame a puestos de promoción. En cualquier caso, de vencer al <strong>Fenicia</strong>, y con independencia de la clasificación provisional, nos situaríamos a <strong>cinco puntos</strong> del líder, al que recibiremos en Can Tintoré la siguiente semana, pudiendo entonces recortar la distancia a sólo <strong>dos puntos</strong>…</p>
<p style="text-align: justify">Pero todo eso pasa por ganar este domingo. Porque, en caso de derrota, y dado que no parece probable que el Santa Coloma ‘pinche’ en casa contra el <strong>Bético Esperanza</strong>, ni el <strong>Traus</strong> caiga contra el <strong>Eusebi Güell</strong>, también en su campo, podríamos sufrir un enorme descalabro, quizá el primero serio, en forma de pérdida de relevancia en la clasificación, y de autoestima, de confianza en el equipo y de hasta de moral. Caer a la sexta plaza, y ver alejarse en la distancia a equipos a los que hemos derrotado en la ida no es, precisamente, la mejor manera de recibir al San Pancracio, dentro de dos semanas.</p>
<p style="text-align: justify">Afrontamos, pues, dos semanas de <strong>extraordinaria presión</strong>, de aleteo de mariposas en el estómago y de nervios, muchos nervios, en los banquillos y en el campo. ¿Lo aguantaremos? Quien sabe. El año pasado no lo hicimos. Ni el anterior.</p>
<p><span style="text-decoration: underline">Los antecedentes</span></p>
<ul>
<li><strong>Domingo, 18 de junio de 2008</strong>, 19 horas, campo de césped de Cervelló. Final de la <strong>Copa del Baix Llobregat.</strong> Contra todo pronóstico, habíamos llegado a nuestra primera gran final, superando brillantemente a equipos más sólidos y experimentados, como la <strong>Peña Barcelonista de Sant Feliu</strong> (cuartos de final) o la <strong>Palma de Cervelló</strong> (semifinales). En la final nos aguardaba el <strong>Sant Andreu</strong>, recién ascendido a segunda territorial.  Sin embargo, el partido más importante del año fue un cúmulo de despropósitos que nos abocó al final más amargo, doloroso y decepcionante que yo recuerdo. Nuestro ariete, el jugador de referencia en la punta de ataque y máximo goleador, no se presentó. Nunca me creí su excusa, así que me abstengo de reproducirla. Tampoco lo hizo el único defensa suplente. Dos de los zagueros titulares se lesionaron apenas iniciada la segunda parte, uno de ellos &#8216;misteriosamente&#8217;, tras ser increpado con saña por los jugadores suplentes rivales. Al no tener defensas en el banquillo, hube de retrasar a dos mediocentros que hicieron aguas en la retaguardia. Sus sustitutos en la línea media tampoco dieron la talla. Uno se mareó a los cinco minutos de saltar al campo y se tuvo que retirar sin haber tocado un sólo balón. El otro fue incapaz de ‘seguir el brutal ritmo’ del partido y acabó perdido en la inmensidad del césped. Resultado: a falta de quince minutos para el final, ganábamos por <strong>1-3</strong>. Eramos, virtualmente, los campeones. En el minuto 90, ya <strong>perdíamos por 4-3</strong>. Fuimos, en la realidad, los grandes derrotados.<span style="color: #ffffff"> </span></li>
<p> </p>
<li><strong>Domingo, 26 de abril de 2009</strong>, 17 horas, campo de fútbol municipal dels <strong>Monjos</strong>. Partido decisivo en el Grupo 10 de la Tercera categoría regional. Además, la victoria nos situaba terceros y nos daba el derecho a participar la Copa de Ràdio Vilafranca. Fletamos un autobús de 70 plazas, nos acompañaron familiares y amigos. La plantilla acudió al completo. Llegamos eufóricos: el rival nos teme. En la ída, perdimos por un miserable 0-1, a diez minutos del final, tras haber desperdiciado multitud de ocasiones infallables. Nuestra trayectoria es ejemplar, una segunda vuelta espectacular, con más de 40 goles a favor y apenas 3 en contra. Huele a <em>vendetta</em>. Podemos darle el ascenso directo a Les Cabanyes. Pero no. Gol en propia puerta en el <strong>minuto 5&#8242;</strong>: despejamos mal (hacia atrás) un rechace del portero y el balón se cuela por la escuadra. En el <strong>minuto 10&#8242;</strong> nos quedamos con 10 jugadores por manotazo del central en la cara de un delantero, en una jugada absurda y sin riesgo para nuestra meta. En el <strong>minuto 15&#8242;</strong> nos quedamos con 9, por la incontinencia verbal de un lateral, que insulta vehementemente a un rival en las narices del colegiado. Tiramos el partido por la borda en menos de 15 minutos. Acabamos derrotados por <strong>4-1</strong>, borrados del campo por el ‘vendaval’ celeste. Un nuevo fracaso, que pasó factura.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify">Son sólo dos ejemplos de lo mal que hemos soportado la presión hasta la fecha. La pregunta del millón es… ¿tiene algo <span style="text-decoration: underline">ahora</span> este equipo que nos haga diferentes?</p>
<p>El lunes os lo cuento.</p>
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